Publicidad

La podrida publicidad "Bankera" y el descalabro financiero de Bankia

El año pasado toda España fue testigo de la llamativa, especialmente por lo repetitiva, e ineficaz, al menos desde el punto de vista publicitario, campaña de Bankia. La entidad que nació a raíz de la fusión de Caja Madrid y Bancaja, a la que se adhirieron otras cinco cajas, y que ahora pasa por el momento más complejo de su cortísima historia, fue incapaz de dar sentido al claim de su campaña: “el primer banco la nueva banca”.

¿Qué es esa nueva banca? ¿Qué oferta de valor ofrecía al público? ¿Y por qué la imagen en la televisión difería tanto de la que se veía después en el punto de venta?

Más tarde llegó una nueva acción en la que la Bankia de Rodrigo Rato animaba a los españoles a hacerse “bankeros”, suscribiendo acciones de la entidad por 1.000 euros. Puede que el objetivo de Bankia fuera tan inocente como simplemente mostrar su rostro más humano al público, aunque puede que no. Pero, como explica Javier Regueira en su blog, No content, no brand, “la cosa resultaba tan sospechosa que los consumidores se lanzaron a sabotear los originales de exterior”.

Pero el fenómeno Bankia explotó y con la llegada de la nacionalización de la entidad con el objetivo de evitar un posible corralito y un colapso del sistema financiero español, se puso en evidencia la incapacidad de gestión de su equipo directivo. Una gestión “imprudente”, según María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, y que ha despilfarrado en campañas publicitarias que han demostrado ser irrelevantes e ineficaces un dinero que no tenían, alterando las reglas del juego de la competencia.

Según el propio Rodrigo Rato, la inyección de capital público a la entidad que gestionó hasta hace tan sólo unos días, es un caso flagrante de alteración de las reglas del juego de la competencia.

Pero puede que dentro de unos meses Bankia vuelva al mundo publicitario con un Ave Fénix o alguna otra referencia a la resurrección. El problema es que “resulta sorprendente la cantidad de marcas que huelen a muerto y sin embargo siguen despilfarrando sus esquilmados recursos en chutar por la tele campañas que nadie se cree, que no atenúan la desconfianza del consumidor ni contribuyen a generar ni un solo euro en ventas”, asegura Regueira.

Y es que la publicidad no puede olvidar que una marca, sea Bankia o sea cualquier otra, “no es solo lo que comunica desde sus anuncios, sino el rostro que muestra en su punto de venta, la imagen que dan sus productos, sus empleados y sus gestores”, explica Regueira. Porque un anuncio nunca servirá para curar la enfermedad que padezca ninguna marca.

Te recomendamos

A3

ADN

Navidad

Recopilatorio

Enamorando

Compartir