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La publicidad italiana se viste tras varios años al desnudo

Las imágenes de mujeres semidesnudas son casi omnipresentes en la publicidad italiana. Sin embargo, podrían ser desterradas en breve de los anuncios del país transalpino. En Italia, la industria publicitaria quiere reorientarse ahora hacia fórmulas creativas menos sexistas.

Una joven vestida con un corsé, con los cabellos al viento, una cafetera en la mano y el sigue lema publicitario: “Te la damos gratis”. Este anuncio de la marca Caffè Borbone resulta demasiado sexista incluso para los italianos, tanto que el organismo de autocontrol publicitario de Italia, el IAP, ha decidido censurarlo. Se trata, con todo, de una excepción. Las imágenes de mujeres semidesnudas son las dominantes en la publicidad italiana, ya sea en anuncios de teléfonos móviles, de helados o de cafeteras.

Conscientes del sexismo que inunda la publicidad en el país transalpino, los creativos italianos entonan ahora el “mea culpa” y han firmado un manifiesto en el que apuestan por fórmulas publicitarias más originales y menos sexistas.

“Italia es el país de la publicidad sexista”, confiesa Massino Guastini, director del Art Director Club Italiano, la organización que ha promovido el manifiesto. No obstante, puntualiza Guastini, esto no ha sido siempre así. “En los últimos años hemos hecho muchos retrocesos”, añade.

“La situación es hoy por hoy insostenible”, explica Annamaria Testa, directora de la agencia Progetti Nouvi, en declaraciones a Tagesspiegel. “La fórmula más fácil es convertir a una mujer semidesnuda en protagonista de una campaña publicitaria”, dice. Muchos anunciantes apuestan decididamente por esta fórmula y es difícil convencerles de apostar por otras alternativas.

De todos modos, a punta Testa, la publicidad con mujeres semidesnudas no es siempre garantía de éxito. Como ejemplo, la directora de Progetti Nouvi muestra varias campañas de compañías de telefonía móvil protagonizas por mujeres vestidas con poca ropa. Estas acciones publicitarias resultaron confusas para el cliente y dañaron la imagen de la compañía, indica.

“El sexo en la publicidad es como el dopaje en el deporte”, señala Guastini. “Si todos lo utilizan, no hay competencia posible y ello se traduce en daños sociales”, añade.

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