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La publicidad online debe morir (al menos, tal y como la conocemos)

A pesar de la histeria colectiva que se ha desatado con el auge de los bloqueadores de anuncios, lo cierto es que no nos estamos enfrentando a nada nuevo. El punto de inflexión lo ha marcado la decisión de Apple de "abrazar" públicamente el fenómeno del ad blocking en sus dispositivos móviles con el lanzamiento de su última actualización de iOS 9.

Una decisión que ha aumentado la ya creciente ansiedad en el sector de los medios digitales intimidando a editores y anunciantes ante lo que parece ser la legitimación de una práctica que hasta no hace mucho era considerada como inmoral y ahora es calificada como la única salida que le queda al usuario.

Las reacciones de instituciones como IAB al comparar a los ad blockers con actividades poco menos que delictivas son un claro ejemplo de que la industria publicitaria, lejos de escuchar lo que los usuarios le están contando, niegan la realidad buscando otros motivos. ¿A caso el sector no está dispuesto a reconocer su gran parte de culpa y responsabilidad en el crecimiento del ad blocking?

Para todas aquellas marcas y editores que no han captado el mensaje que los usuarios están gritando, es bastante sencillo de entender: la publicidad online es molesta, interrumpe la experiencia y en la mayoría de las ocasiones es poco relevante.

Las tasas de clic que se reportan así como las cifras que demuestran el creciente fraude en la publicidad online o la reducida visibilidad de la misma hacen pensar que los usuarios se han vuelto prácticamente inmunes a la publicidad digital.

Cada vez son más las voces que reconocen con pesar que el modelo sobre el que se asienta la publicidad en internet está roto y lo increíble es que parece que nadie está realmente dispuesto a hacer nada al respecto.

De igual modo reconocemos que el bloqueo de la publicidad es una práctica agresiva, en muchas ocasiones ilegal y dificulta la perpetuación de los contenidos gratuitos en internet. Expertos señalan que a medida que el ad blocking avanza imparable serán cada vez más los editores que recurrirán a la implantación de paywalls para dejar claro a los usuarios que el contenido tiene un coste económico.

Dos visiones que parecen discurrir paralelas sin encontrar un punto en el que acercar posiciones pero que nos permiten vislumbrar una conclusión que resultará, cuanto menos, dolorosa: la publicidad online, tal y como la conocemos, tiene que morir para dejar paso a nuevos modelos en los que realmente se impliquen anunciantes, editores y, sobre todo, los consumidores.

Aún es pronto para poder dar una respuesta a cuál será ese formato que se presentará como la panacea pero si estamos siendo testigos del germen: la publicidad nativa: contenido patrocinado, claramente identificado como un anuncio que ofrece una interesante y enriquecedora experiencia al usuario.

No olvidemos que las personas interactuarán con la publicidad siempre y cuando el contenido les resulte relevante e interesante. La publicidad digital no tiene por qué ser intrusiva como se ha mostrado hasta la fecha sino que debe presentarse como una oportunidad para los editores como mecanismo para desarrollar las historias tan necesarias para llegar a los nuevos consumidores de la era digital.

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