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La publicidad que anima a los consumidores a indignarse… para irse a comer

La publicidad que anima a los consumidores a indignarse… para irse a comerVivimos tiempos difíciles. Las altas tasas de desempleo, los horarios laborales interminables y la dificultad para llegar a fin de mes son generalizadas, y las empresas lo saben y lo están explotando para vender sus productos. “¡Recuperemos nuestro verano!”, grita una trabajadora harta en su oficina mientras que algunos empleados aplauden y otros la ignoran en un anuncio de Las Vegas Convention and Visitors Authority.

Pero no son los únicos. Marcas como McDonald’s o Coca-Cola también han decidido apostar por aprovechar el sentimiento de frustración entre los consumidores para vender sus productos. Frente a la dura situación económica y laboral, las marcas están llamando a los trabajadores a hacer pequeñas revoluciones, como pedir vacaciones o exigir una pausa para poder comer.

Justamente eso fue lo que hizo McDonald’s esta primavera con una campaña llamada “Es tu comida. Cógela”, cuyo objetivo es promocionar dos hamburguesas del restaurante y que incluye eslóganes como “La revolución de la comida ha empezado”, “Es el momento de derribar la comida en el trabajo” o “Se ha plantado la semilla de sésamo de la rebelión”.

“Esa gente ocupada necesita tomarse un tiempo para hacer una comida decente”, aseguró Geoff McCartney, vicepresidente y director creativo de DDB Chicago, la agencia que desarrolló la campaña de McDonald’s. “El equilibrio en la vida laboral es un aspecto clave. La gente no tiene un descanso para comer, y sienten que no se pueden tomar uno por alguna razón”.

Según explica el New York Times, las marcas están apostando por el tema de los derechos de los trabajadores en un momento en el que los sindicatos están cayendo drásticamente en términos de afiliación e influencia. El problema es que el objetivo de su apoyo a los trabajadores no responde a nada más que a sus propios intereses corporativos. “Es un esfuerzo de las empresas por hacerse con el espíritu de Occupy Wall Street y redirigirlo para promocionar sus productos”, explicó Harry Katz, decano de la Universidad de Relaciones Industriales y Laborales de Cornell. “Están utilizándolo de una forma manipulativa”.

Además, estos anuncios suelen tener un tono de humor, que hacen que sean más efectivos. “Puedes hacer una conexión cuando te ríes, puedes hacer una conexión cuando tiran de tus emociones. Esa es la dinámica más importante”, explicó James Russo, de Nielsen. Pero también funcionan bien, especialmente en momentos de dificultades económicas, los anuncios que se centran en ofrecer un valor al consumidor, como el caso de McDonald’s, “que se centra en el valor de la comida y el valor del tiempo de una persona”, comentó Russo. Y, desde luego, no hay que olvidar el sentimentalismo.

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