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LA PUBLICIDAD SE PONE ROMBOS

“En los sesenta, la píldora y el movimiento hippy pregonaron el amor libre, el sexo alegre; en los ochenta, la irrupción del sida provocó un rearme moral y un retroceso y, desde finales de los noventa, puede hablarse de un cierto boom sexual”. Estas declaraciones de Juan José Borrás, director del Instituto SIPI de sexología y medicina de Valencia al magazine El País Semanal, confirman lo que cualquiera puede percibir con sólo echar un vistazo al mundo de los medios: el sexo está en auge como táctica de comunicación y cada vez más desarropado de tabús. Los anuncios de la televisión de hoy podrían emitirse con los rombos utilizados en los 70 para las películas subidas de tono. La publicidad, como reflejo de lo cotidiano, nos deleita o insulta con cientos de sonidos e imágenes eróticas cuyo objetivo es atraer al receptor y lograr la venta de cualquier producto; desde un perfume a un yogur.

Uno de los fenómenos que contribuye a la aceptación cada vez mayor de los mensajes publicitarios sensuales es Internet. Según afirma Andrew Richardson, editor de una revista erótica: “La percepción de lo que es pornografía ha cambiado con Internet porque la Red ha enseñado que lo que a uno le puede parecer una página extravagante o fetichista puede no serlo tanto como parece. Se puede acceder a un sitio al que tal vez ya lo hayan hecho 100.000 personas antes que uno. Esencialmente, lo que la gente hace en privado en su propia casa, ahora es público”.

Entre las tendencias que se avecinan en cuestión de imágenes eróticas, numerosos expertos abogan por el fin de la era “Kate Moss”, con modelos casi famélicas. Continúa prevaleciendo la mujer objeto, aunque el cuerpo del hombre comienza a ser un reclamo utilizado por las marcas comerciales debido, en parte, al movimiento gay y el prototipo de objeto sexual envejece, pasando de los adolescentes a los “maduritos”.

Según los sociólogos, los principales riesgos de esta explosión de erotismo son los efectos negativos en los adolescentes con poca formación sexual y la cosificación de las personas. Sin ir más lejos, en Francia la Secretaria de Estado de los Derechos de la Mujer pretende que el gobierno ponga límites a la publicidad que muestra a las mujeres como “abnegadas amas de casa o prostitutas”. En España son los anuncios de coches los que más utilizan a la mujer como mero reclamo sexual, como muestra el último Observatorio de la Publicidad del Instituto de la Mujer.

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