Publicidad

La publicidad tiene que dirigirse a humanos, no a robots egoístas

La guerra de las historias ha sido la gran protagonista del marketing desde hace casi un siglo. Unas prácticas que, aunque la era digital trata de desplazar, siguen siendo el punto de partida automático para la mayoría de los profesionales que trabajan en esta industria. Pero ahora hay otro agente en este juego: el empowerment marketing, una nueva forma de hacer que evita las suposiciones de las ideas deficientes.

El empowerment marketing, según explica Jonah Sachs en su libro 'Story Wars', es similar a los mitos que sobreviven desde hace milenios, creando historias que miran hacia las posibilidades para crecer como personas e, incluso, de forma trascendental. Son historias que suelen atraer y gustar a las personas, en lugar de basarse en la estrategia del asalto furtivo de las malas prácticas del marketing. Inspiran a llevar a cabo una acción presentando un mundo imperfecto que se puede reparar con una acción heroica y, además, son capaces de crear una afinidad profunda, recordando a los humanos que pueden ser algo más que máquinas egoístas que buscan estatus, sexo, confort y comodidad.

Arianna Huffington señaló que la principal tendencia en marketing es “el reconocimiento por las empresas de que hay tanto por decir para atraer los mejores instintos de los consumidores, e interactuar con ellos en algo más allá del materialismo, el sexo, el dinero y el interés personal”. Según explicó, “no es una coincidencia que esta tendencia esté creciendo al mismo tiempo que las redes sociales se han puesto al frente del marketing y el activismo”.

Las plataformas sociales han logrado amplificar el poder de las historias positivas pero, como explica Sachs, es un error llamarlo tendencia, porque este tipo de historias han formado siempre parte del imaginario de la sociedad, y siempre han tenido una fuerza importante. Hablar de la importancia del empowerment marketing por la frecuencia de su uso es reducirlo a algo irrelevante. Y es que todavía siguen siendo una parte minoritaria entre todos los mitos que capturan nuestra atención cada día. Pero si se evalúa si capacidad de crear campañas inolvidables e icónicas, se muestra como el arma secreta para ganar esta guerra, además de que suponen un soplo de aire fresco para las audiencias.

Decir la verdad permite crear una estrategia narrativa con la que se puede crear una comunicación rompedora. Además, ofrece la oportunidad de participar en una revolución para reparar el panorama mediático, tan disfuncional y negativo. Volver el marketing algo positivo no es un fin en sí mismo, pero reorientando los mitos de una etapa del consumidor adolescente y deprimido hacia una visión de ciudadano comprometido es un primer paso a la hora de mejorar la sociedad.

Dove con su “belleza real”, Volkswagen y “Think Small”, 1984 de Apple o el archiconocido “Yes We Can” del Presidente Obama en la campaña de 2008 son sólo algunos de esos casos magistrales capaces de ir más allá. Y para entender mejor cómo se puede llevar esto a cabo, Sachs propone tres tácticas básicas:

1. Expón las mentiras de las ideas deficientes: la primera táctica del empowerment marketing es la más poderosa y consiste en decir una verdad que resuene a la cara de las mentiras comúnmente aceptadas.

2. Habla al héroe, no al niño: se trata de enfatizar el poder de la audiencia, proyectando al espectador como el héroe y la marca o la organización como su ayudante.

3. Olvida al consumidor, habla al ciudadano: los ciudadanos inspirados son mejores defensores de marca que los consumidores indefensos.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir