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Las claves de la eficacia persuasiva de los jingles

Los jingles, esas pequeñas piezas musicales con las que se transmite un mensaje, aparecieron en la década de los años 20 en California. Una herramienta muy socorrida para vestir con una música pegadiza el slogan o el nombre de una marca, pero que hasta la década de los 60 no logró encontrar su espacio en televisión.

“Unos breves segundos cantados son suficientes para hacer recordar el anuncio”, afirmaba Kety Betés, según recoge Altonivel, y es que los jingles tienen un poder enorme para motivar el recuerdo.

La efectividad de los jingles se basa en tres características que son básicas en la publicidad:

1. Son persuasivos: la música con la que se acompaña al mensaje consigue que el destinatario no oponga resistencia. Además, su brevedad hace que sea prácticamente imposible no escucharlos.

2. Facilitan el recuerdo: la armonía repetitiva y el mensaje corto logran que el cerebro procese la información y la recuerde de forma mucho más sencilla.

3. Crean lazos afectivos: el público se aprende y reproduce los jingles, sobretodo si éstos aportan un mensaje positivo.

El primer jingle de éxito fue creado por Pepsi Co., con letra y música de Austen Herbert Croom-Johnson y Alan Bradley Kent, que logró vender más de un millón de copias. Por su parte, Coca-Cola se puso manos a la obra en la década de los setenta con el anuncio “I’d Like to Teach the World to Sing”.

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