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Licencia para anunciarse: ¿es la nueva película de 007 el spot más largo del mundo?

007Quienes asistieron el pasado lunes en el Royal Albert Hall a la première de Spectre, la última entrega de la saga cinematográfica del agente 007, vieron desfilar ante sus ojos, durante los 150 minutos que dura el filme, no sólo un portentoso despliegue de efectos especiales sino también un larguísimo spot publicitario. Y es que el idilio de James Bond con las marcas en Spectre es tan o más acalorado que los romances que el bueno de 007 tiene a bien protagonizar en sus películas con las legendarias «chicas Bond».

En Spectre hay marcas por todas partes. El traje de Bond es de Tom Ford, el reloj de Omega y los calzoncillos de Sunspel. Nada escapa a la publicidad en el nuevo filme de 007, que aterrizará en los cines el próximo 6 de noviembre. De alguna  manera tiene que financiarse, al fin y al cabo, la película, cuyos costes de producción habrían superado la barrera de los 270 millones de euros.

Marcas “encamadas” con James Bond hay muchas, pero quizás el amorío publicitario más famoso (y valioso) del agente 007 es Aston Martin. “La relación entre Aston Martin y James Bond es para nuestra marca y para nuestros clientes extremadamente importante”, confiesa Andy Palmer, CEO del fabricante automovilístico británico. Aston Martin y 007 son hoy por hoy dos marcas “inseparables”, recalca Palmer. “Es difícil imaginarse a la una sin la otra”, admite.

El agente secreto al servicio de su majestad más famoso del mundo lleva al volante de los lujosos coches de Aston Martin desde el año 1964. Ese año un James Bond interpretado por Sean Connery se subía por primera vez un vehículo de la firma británica, un Aston Martin DB5 para más señas.

En 12 de las 24 películas producidas hasta la fecha con 007 como protagonista Bond conduce un Aston Martin. En el último filme de la saga, Spectre, el agente 007 pisa el acelerador a bordo de un Aston Martin DB10.

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Está claro que Aston Martin y James Bond son una pareja más que asentada en el universo cinematográfico. Pero, ¿hay en el amor que se profesan Aston Martin y el agente 007 dinero de por medio? A esta pregunta tan indiscreta el británico Palmer responde con una contestación que parece haberse aprendido de memoria: “No hablamos de los contratos con nuestros socios”. Sin embargo, no es ningún secreto que Bond no sólo reporta mucha publicidad a Aston Martin sino que deja también pingües beneficios en sus arcas. No en vano, y con motivo del próximo estreno de Spectre, Aston Martin ha lanzado una edición limitada de 150 unidades de su modelo DB9 que cuesta nada más y nada menos que 222.000 euros. Pese a su abultado precio, Aston Martin ha despachado ya todas las unidades de esta edición limitada.

Abrirse paso en las películas de James Bond es probablemente carísimo, pero el dinero invertido merece la pena (tanto para las marcas como para los productores de la saga cinematográfica). “En Spectre el product placement ha cubierto muy probablemente dos terceras partes de los costes de producción de la película”, asegura Alexander Schröder, director de la consultora Landor, en declaraciones al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. En total estaríamos hablando de 200 millones de euros, recalca Schröder. Una cantidad que deja “enanos” los 100 millones que Casino Royale y Quantum of Solace recibieron en su día por parte de sus patrocinadores.

La influencia de los patrocinadores en la manera en que sus productos son retratados después en las películas de James Bond es, no obstante, bastante limitada. Los productores y directores de la saga no sueltan prenda sobre cómo influye en los guiones tanto product placement. Un product placement que resulta, por otra parte, bastante menos molesto a ojos del espectador que la publicidad tradicional.

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Jez Frampton, de la consultora Interbrand, cree que el product placement cinematográfico ejerce más bien un efecto (positivo) a largo plazo en las marcas. No obstante, hay veces que ese efecto es más bien instantáneo. Sin ir más lejos, el jersey negro de cachemir de la marca N. Peal que James Bond lleva en Spectre se agotó en apenas unos minutos.

¿Lo mejor del universo de James Bond para la marcas? Que es tremendamente flexible. El agente 007 se pone casi siempre al volante de Aston Martin, pero tampoco le hace ascos a un Ford Mondeo. Y a veces bebe un Martini, pero en otras ocasiones prefiere regar el gaznate con una Heineken. Incluso una marca de comida para mascotas como Whiskas logró “colarse” una vez en una película de James Bond, Panorama para matar. La “chica Bond” del filme tenía que alimentar a su gato después de todo.

 

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