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Los 10 estereotipos publicitarios que más sacan de quicio al consumidor

Marketing y PublicidadTelevisiones retro sujetadas por dos personas

Estos son los estereotipos publicitarios que te harán cambiar de canal.

Los 10 estereotipos publicitarios que más sacan de quicio al consumidor

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra Actualizado el

Mandonas, vagos, malvados, machistas, la publicidad crea personajes para hacernos empatizar. Pero con estos... ¿Lo consigue?

Se jacta de ser muy creativa, pero la publicidad está en realidad plagada de tópicos. «Esto me suena». ¿Cuántas veces le ha venido esta frase a la cabeza tras ver un anuncio (supuestamente nuevo)?

La publicidad se retroalimenta de sí misma, le encanta practicar la endogamia y, así le pasa, que es experta en fabricar anuncios clónicos con los mismos (y manidos) estereotipos de siempre.

En la publicidad estereotipos hay muchos, pero lo que recoge a continuación About.com son quizás los más irritantes:

1. El estereotipo del soberano idiota

El soberano idiota, muy habitual en la fauna publicitaria, es aquel que, pese a ser un hombre hecho y derecho (o una mujer hecha y derecha, para el caso es lo mismo), no sabe hacer absolutamente nada por sí mismo. Se supone que los consumidores deberíamos empatizar con él, pero para ello deberíamos ser también idiotas. ¿Creen entonces los publicitarios que los consumidores somos unos idiotas consumados? Probablemente. Razón de más para ser cada vez más impermeables a sus estereotipados (y malísimos) anuncios.

Estereotipo idiota

2. El estereotipo de la esposa mandona

“Cambia la bombilla”. “Saca la basura”. “No vas a salir de ninguna manera con esa camisa”. ¿Le suenan esta retahíla de órdenes? Seguro que sí. La publicidad está llena hasta los topes de esposas mandonas y hombres sumisos. La pregunta es: ¿Cuánto de verdad hay en este estereotipo publicitario? Lo que está claro es que en la génesis de este tópico tiene un papel protagonista ese mal endémico (en la publicidad y en todas partes) que es el machismo.

Estereotipo esposa mandona

3. El estereotipo del vago (y gordinflón)

El hábitat natural del vago, que habitualmente suele ser dueño de una gran barriga cervecera, es el sofá. Allí come y bebe hasta reventar y se da auténticos maratones televisivos. Su piel, que rara vez ve la luz del sol, es pálida como la faz de la luna y despide un nauseabundo olor a mofeta muerta. ¿Lo peor? Que este personaje no existe. Se lo han inventado los publicitarios para hacernos sentir un poco mejor con nosotros mismos.

Estereotipo vago

4. El estereotipo del colega

Donde más se prodiga el estereotipo del colega es en los anuncios de cervezas. El colega alardea de un sentido del humor bastante grueso, presume de un hígado a prueba de bomba y pierde la cabeza cada vez que vez se topa con una falda.

Estereotipo colega

5. El estereotipo del incrédulo

“Espera, ¿me estás diciendo que si compro estos tres paquetes de pan de molde, me van a salir por el precio de dos? ¿Lo dices en serio? No, no puede ser verdad”. El incrédulo, o incrédula, nunca se creen las estupendas ofertas de las que tienen a bien informarles sus amigos en los anuncios.

Estereotipo Incredulo

6. El estereotipo de la supermodelo que hace cosas de gente normal

En la publicidad todo es posible. También que mujeres con pinta de supermodelos frieguen suelos, planchen la ropa, limpien el inodoro y hagan la compra sin que su inmaculado (y estudiado) “look” se mueva un milímetro de sitio.

Estereotipo supermodelo cotidiana

7. El estereotipo del consumidor encantado de la vida con lo que le toca anunciar

Vale que los protagonistas de los anuncios son actores y que les pagan por sonreír, pero ¿de verdad es necesaria tan exagerada y desbordante exhibición de alegría? Si para algo sirven sus forzadas sonrisas es para espantar (aún más) al consumidor.

Estereotipo consumidor encantado

8. El estereotipo del jefe malo malísimo

Los jefes no tienen muy buena fama, tampoco en el mundo real, pero ¿Son realmente tan perversos como se empeña en retratarlos la publicidad? Ni que decir tiene que todo es un truco para empatizar con el consumidor (sin conseguirlo).

Estereotipo jefe malvado

9. El estereotipo de la madre agobiada

El estereotipo de la madre “superwoman” que trabaja, prepara la comida, plancha, ayuda a sus hijos con los deberes y hace otras mil cosas a la vez está machacadísimo. Después de demostrar al mundo que es un auténtico prodigio del “multitasking”, la «superwoman» se toma siempre un pequeño respiro en forma de café, de baño relajante o de crema hidratante de noche. ¿Le resulta familiar, verdad?

Estereotipo supermadre

10. El estereotipo del zoquete grandullón

A este personaje todo le sale mal. Tropieza con todo, se le cae la vajilla (entera) al suelo y queda siempre en evidencia en las fiestas. Es tan torpe que consigue que el mismísimo Mister Bean parezca James Bond. A los publicitarios les gusta recurrir a este estereotipo para demostrar que el producto anunciado es tan fácil de usar que hasta un zoquete redomado sabe utilizarlo.

estereotipo persona torpe

Los anuncios intentan mostrar la calidad y utilidad de sus productos, sin embargo hay casos en los que el resultado es catastrófico. La publicidad está avanzando muy deprisa y trabaja para modificar su forma de interactuar con el usuario para no volver a caer en estos penosos estereotipos.

No te olvides de compartir este post si estos estereotipos tan anticuados te irritan tanto como a nosotros.

 

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