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Los anuncios con famosos ya no son efectivos

Se ha creído siempre que utilizar a un famoso para que protagonice un anuncio o patrocine un producto es una apuesta segura y una forma simple de maximizar la efectividad de estas acciones. A pesar de las grandes sumas que estas celebridades exigían, los anunciantes estaban seguros de que valía la pena la inversión, ya que un famoso atrae más audiencia y, por tanto, se consiguen más ventas. Pero lo cierto es que en el último año se ha hecho cada vez más evidente la poca efectividad de los anuncios protagonizados por famosos. Aunque existe alguna excepción, la mayoría de las acciones publicitarias con famosos fueron totalmente ineficaces y no lograron los beneficios que se esperaban.

Para entender el por qué de esta situación, AdAge estudió, durante los primeros 11 meses de 2010, todos los anuncios televisados en estados Unidos, y descubrieron que los anuncios con famosos tenían una efectividad inferior o igual a la media de todos los anuncios. Además, mientras menos del 12% de los anuncios con famosos lograron un crecimiento superior al 10%, uno de cada cinco tuvo consecuencias negativas para la efectividad del anuncio.

Esta situación se debe a que los consumidores de hoy en día no son los mismos que había hace cinco años y, por tanto, lo que antes era efectivo e influyente, no tiene por qué serlo ahora. Los consumidores ahora se ven más influenciados por alguien de sus redes sociales que por un famoso con el que no tienen ninguna relación, además de que están mucho más informados, disponen de menos tiempo libre, son menos impresionables y sólo se sienten influidos por aquellos anuncios que les ofrecen información o son relevantes.

Lo cierto es que los buenos anuncios funcionan por sí solos, y los datos han demostrado que el impacto que tiene un famoso en la efectividad de esa campaña es mínimo. De hecho, los anuncios sin famosos, en general, han tenido una actuación mejor que los anuncios con famosos.

La tendencia demuestra que el hecho de que un anuncio se haga muy popular, sea divertido o viral, no implica efectividad entre los consumidores. Del mismo modo, el hecho de que un famoso sea muy famoso y gane mucho dinero no implica que pueda impulsar a las marcas; llegando incluso, en algunos casos a perjudicarlas.

Lo bueno de todo esto es que los anunciantes pueden ahorrarse mucho dinero en pagar las monstruosas cifras que piden algunas estrellas e invertir, en su lugar, en buenas creaciones que tengan un mensaje consistente y creativo.

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