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"Mentira podrida", la campaña que pretende destapar todos los engaños que esconde la publicidad alimentaria

MENTIRA-PODRIDA"Hecho en casa". "De temporada". "Tradicional". "Fresco". "Natural". "Directo del campo". "Artesano". "Auténtico". "Real". "0% graso". "Light". ¿Le suena? Estos son solo algunos de los habituales eslóganes que encontramos a diario en la mayoría de anuncios sobre productos alimenticios. ¿Pero hasta qué punto dicen la verdad?

La ONG VSF (Veterinarios Sin Fronteras) Justicia Alimentaria Global ha puesto en marcha una comprometida campaña bajo el título "Mentira Podrida" con el objetivo de advertir a los usuarios de la multitud de engaños que esconde la publicidad alimentaria.

El organismo denuncia que la industria, al transmitir este tipo de mensajes publicitarios, hace creer falsamente al consumidor que los productos tienen determinadas propiedades, y además, perjudica a "campesinos, artesanos y pequeñas explotaciones artesanales" que realmente sí trabajan con productos con estos atributos.

Mediante esta campaña la entidad pretende que los consumidores sean capaces de reconocer este tipo de mensajes ilícitos y perversos en los anuncios para hacer sus productos más atractivos y que inducen a la confusión, así como acabar con falsos mitos que se difunden en las campañas publicitarias, como que "un producto light engorda menos, un alimento natural tiene menos aditivos, uno casero es artesano, uno con lactobacillus mejora las defensas, un batido de cacao enriquecido con calcio es bueno para los niños, un paté con hierro es un alimento sano para los niños, unos pollos de corral son producidos por un pequeño agricultor/a, y así hasta el infinito", advierte.

Según denuncia la asociación, en los últimos años la publicidad de alimentos ha dado un giro hacia este tipo de publicidad "apostando por destacar los aspectos saludables de los productos pese a ser falsos en muchos casos".

En el marco de esta campaña, la ONG ha puesto en marcha los "Premios Rancios al Peor anuncio Alimentario de la Historia, que permite votar a los usuarios por el anuncio de alimentación que cuente la mayor "mentira podrida". Por ahora, la final está reñida entre Puleva, Bimbo, El Pozo, Campofrío, Gallina Blanca y La Vaca que Ríe. La asociación de consumidores Food Watch  realiza una labor similar al conceder los premios "profiteroles de oro" en Europa Central a las marcas que cuentan mayores mentiras publicitarias, unos galardones que gozan de gran repercusión mediática en algunos países, como en Alemania.

VSF Justicia Alimentaria Global defiende "la necesidad de contar con una normativa estricta que regule y controle publicidad alimentaria". De acuerdo a la Ley General de Publicidad, la publicidad engañosa es toda aquella que contiene expresiones ambiguas, desconocidas o con una variedad de significados que dan lugar al riesgo de que el destinatario interprete el mensaje en un sentido equivocado, distinto a la realidad, u omisiones explícitas o implícitas de datos importantes que puedan influir en la la decisión del consumidor, y está prohibida expresamente en este normativa.

Juan Revenga, biológo y dietista-nutricionista que colabora en un blog de 20minutos, denuncia que la expansión de este tipo de publicidad va a perjudicar a la industria, ya que los usuarios van a terminar por "hacer considerar a cualquier publicidad como negativa o dañina".

 

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