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La industria publicitaria, a la gresca con el talento joven

Los millennials (y su talento) dan con la puerta en las narices a la industria publicitaria

Antaño, en la era de Mad Men, a los más jóvenes se les hacía la boca agua ante la sola perspectiva de desarrollar su carrera profesional en la industria publicitaria. Hoy no sólo no se les hace la boca agua sino que no pueden reprimir una mueca de desdén cuando oyen hablan (profesionalmente) de la publicidad. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio de la ANA Educational Foundation (AEF), filial de la Asociación Nacional de Anunciantes de Estados Unidos (ANA), y la empresa de investigación de mercados GfK.

Las marcas, y también las agencias que trabajan para ellas, están haciendo frente a una crisis de talento sin precedentes, puesto que los millennials, quienes deberían ser su principal cantera de talento, están poniendo sus ojos en otras industrias a la hora de construir su carrera profesional, asegura el informe de AEF y GfK.

Pero, ¿qué se esconde detrás de la preocupante “desconexión” de la industria publicitaria con el talento joven? La falta de un lenguaje y una visión comunes en la arena del marketing y la publicidad y la creciente pérdida de relevancia de la industria marketera y publicitaria entre los jóvenes y las escuelas que les forman están detrás del alarmante desafecto del talento millennial hacia una profesión que hace unas décadas atraía como un imán a los más jóvenes.

La investigación de AEF y GfK, que toma como referencia los puntos de vista de estudiantes, académicos y becarios en el universo publicitario, concluye que las agencias lo tendrán particularmente difícil en el futuro para atraer y retener a nativos digitales que les ayuden a afrontar los cambios absolutamente sísmicos que se avecinan en la industria publicitaria.

Por otra parte, encontrar el talento que las marcas y las agencias necesidad es a menudo como buscar una aguja en un pajar, ya que las instituciones educativas no procuran a los jóvenes formación que esté verdaderamente en consonancia con los meteóricos cambios que está sufriendo hoy en día la industria.

La mala costumbre de las agencias de contratar única y exclusivamente personal cuando hay necesidad de cubrir puestos muy concretos (en lugar de contar con programas de reclutamiento de jóvenes talentos) pone a estas compañías en muy mal lugar a la hora de echar el lazo al mejor talento. A ello hay añadir además otro problema: el de escaso atractivo monetario de los salarios (por lo general bajos) en el universo de las agencias.

Conscientes de que las agencias no son quizás las mejores empresas para construir su futuro profesional, los más jóvenes prefieren posar sus ojos en empresas financieras, en consultoras ye compañías tecnológicas porque les proporcionan una mayor seguridad económica para hacer frente a las deudas contraídas en su periodo como estudiantes.

De todos modos, si la industria publicitaria tiene un problema de talento no es sólo por su cicatería a la hora de remunerar a sus profesionales sino también por su reputación, que no pasa definitivamente por su mejor momento en los tiempos que corren y que espanta a los jóvenes talentos deseosos de construir sus carreras profesionales en tornos a buenos propósitos (algo de lo que adolece al parecer el sector del marketing y la publicidad).

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