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Por qué todo el mundo (incluidos los creativos) odian a muerte la publicidad

odioUn desayuno de cerdo de insufrible porquería, jerga espantosa, estúpidos temas e ineptos principiantes creando mierda horrible.

Así se podría definir, en palabras del siempre polémico Bob Hoffman, el mundo publicitario actual y lo cierto, es que la industria de hoy en día nada tiene que ver con la de antaño, al menos en la superficie.

Pero parece que Hoffman no se encuentra solo en la defensa de esta postura pues también Mark Duffy, creador del blog Copyranter ha querido despacharse a gusto sobre el mundo publicitario, descubriendo la cara B de la industria en un artículo en Digiday.

Duffy argumenta que no solo los consumidores odian la publicidad sino que, los propios profesionales del sector, desde el primero hasta el último, también guardan rencor a esta sufrida industria.

"Incluso los creativos que presumen que su trabajo es creativo y el tuyo no, o los creativos que ganan cientos de miles, la odian", afirma.

Y para respaldar esta sentencia, Duffy hace referencia a los resultados del segundo estudio anual de la industria publicitaria elaborado por Campaign y que da buena cuenta del sentir de los profesionales.

De hecho, se muestra que la moral de los trabajadores de la industria ha caído un alarmante 36% desde 2015.

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¿Las causas? El liderazgo en las compañías (73%), la falta de promoción (45%) y la insatisfacción con el trabajo (38%).

Pero hay más y es que, son muchos los que denuncian las discriminaciones de raza, edad o sexo, que todavía perviven en el mundo de la publicidad a pesar de que se quiera aparentar lo contrario.

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De esta manera, algunos de los encuestados aseguran que "la industria publicitaria americana es tremendamente racista", "a las agencias les gusta crear cosas, no hablar eternamente sobre hacer cosas", "hay una total falta de compasión por parte de los líderes", "cultura tóxica, dirigida por el ego, club de hombres" o "la discriminación por edad es todavía más fuerte que la racial o la de sexo. Es prácticamente automática".

Ante este panorama de sucias verdades, Duffy señala que los únicos que no odian la publicidad son los CEO's como Martin Sorrell o los ejecutivos tecnológicos pues están haciendo caja gracias a esos marketeros que "se tragan el cuento de que la recolección de datos y las métricas han mejorado la publicidad haciéndola más relevante".

Y esta situación no es algo nuevo pues, desde hace mucho tiempo la sombra de la duda planea sobre una industria que, a juzgar por los datos, quizá siga mereciendo su mala fama.

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