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Nuestros ojos son más grandes que nuestros estómagos en la publicidad

Las marcas de alimentación que apuestan en su publicidad por apetitosas pero calóricas imágenes no lo hacen sin motivo. Según un reciente estudio de Nestlé, las imágenes de comida alta en calorías hacen que lo que nos llevamos después a la boca sepa mucho mejor, aunque su sabor deje en realidad mucho de desear.

Según el informe, realizado por un equipo liderado por Julie Hudry, las imágenes asociadas a los alimentos son tan importantes como la calidad del propio producto.

Mediante la técnica de las neuroimágenes, el equipo de Julie Hudry determinó si la visión de comida alta o baja en calorías tenía algún tipo de influencia en el cerebro a la hora de procesar después sabores “neutros”.

Para lograr ese sabor “neutro”, los investigadores colocaron una fuente de corriente eléctrica en la lengua de los participantes para que su gusto tuviera un sabor metálico. ¿La conclusión? Que, pese a este inhibidor del sabor, la comida alta en calorías sabe bastante mejor que la que no tiene tanto valor calórico, informa Brand Channel.

“El sabor es la principal fuente de aceptación o rechazo de la comida, pero nuestra investigación sugiere que otras experiencias sensoriales influyen también significativamente en el cerebro antes de la ingestión de la comida”, señala Hudry. “Cuando comentos, todos nuestros sentidos son estimulados simultáneamente para crear una percepción única de la comida”, añade.

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