Marketing y Publicidad

Olvide el contenido de marca y cuente una buena historia

En los próximos años, el poder de las marcas para interrumpir constantemente al consumidor con sus mensajes publicitarios se va a ver notablemente mermado. Habrá más canales y más contenidos en múltiples pantallas, pero también menos anuncios que "interrumpan" al consumidor.

Los spots televisivos tal y como hoy los conocemos, como unidades de contenido que interrumpen al consumidor durante el visionado de programas y espacios de televisión, habrán pasado a la historia en apenas unos años. En el futuro, el consumidor tendrá el poder de "esquivarlos".

Ante esta situación, ¿cuál debe ser la estrategia adoptada por las marcas? La respuesta a esta pregunta pasa inevitablemente por la creación de emociones. Puesto que son las emociones las que mueven al consumidor a comprar un determinado producto o servicio o a elegir una marca y no otra, son precisamente emociones lo que las marcas están a obligadas a fabricar para meterse en el bolsillo al consumidor.

Sin embargo, ¿qué forma debe adoptar la emoción frente al consumidor? Muchas marcas piensan que el contenido de marca es la forma natural de la emoción, olvidando que la verdadera “piel” de las emociones es una buena historia. Para emocionar al consumidor, hay que apostar, no por el contenido de marca, sino por buenas historias un planteamiento, un nudo y un desenlace, explica David Martin en Forbes.

Para crear conexiones duraderas con el consumidor, hay que poner primero el acento en la emoción y sólo en segundo lugar en la marca. Y eso sólo se consigue fabricando historias en lugar de anuncios. Si las marcas cuentan historias y no anuncios, no tendrán ya que preocuparse si el consumidor se empeña en esquivar los segundos.

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