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Marketing y Publicidad

¿Y si el COVID-19 mejorara la publicidad?

Por qué el coronavirus hará que la publicidad deje atrás sus vicios más deleznables

La publicidad nacida del vientre del COVID-19, mucho más empática que la que se hacía hasta hace no mucho, será definitivamente mejor y mucho más cercana al consumidor que antes.

coronavirus

Autor de la imagen: Deniz Günsav

Si hasta hace no mucho las voces atronadoras y estridentes de los haters y los trols eran las dominantes en las redes sociales, el tono parece haberse dulcificado durante las últimas semanas en los social media (donde sigue habiendo odio pero se trata de un odio menos vitriólico que antaño).

Conscientes de la gravedad de la pandemia del coronavirus, los ciudadanos han decidido bailar al compás de la unión, la empatía y la solidaridad. La gente no es ajena a los problemas de quienes están a su alrededor y trata de poner su granito de arena para dejar K.O. al COVID-19. La gratitud y el interés común son definitivamente valores al alza en los tiempos que corren, asegura Benedikt Holtappels en un artículo para Horizont.

El emergente espíritu de cooperación que está emergiendo del vientre del coronavirus tiene también lógicamente consecuencias para la industria publicitaria.

Todo apunta a que el consumidor ve con buenos ojos que las marcas sigan anunciándose, en particular cuando lo hacen adaptando sus mensajes a la realidad actual. Vender al consumidor un mundo tan ideal como irreal es un lujo que ya no pueden permitirse las marcas en sus anuncios.

Lo que estamos experimentando de manera colectiva ahora cambiará para siempre la percepción del consumidor. Y se trata de una noticia extraordinariamente positiva porque el cambio dará lugar también a una metamorfosis (para bien) de la publicidad.

La palabrería en torno al cacareado propósito cesará de una vez por todas. Y lo hará porque en momentos de crisis las interacciones entre las marcas y sus clientes estarán más entreveradas que nunca de sinceridad y cercanía.

Si hasta hace no muchos algunos se preguntaban por qué un marca de detergente debía involucrarse en la lucha por un mundo mejor, las respuestas caen por su propio peso precisamente ahora.

Del vientre del coronavirus nacerá una publicidad mejor que antes

En tiempos de coronavirus el consumidor valora particularmente la publicidad que nace directamente del corazón. Y no le molesta que su «look» sea más pedestre y menos perfecto que lo era otrora. No pocas marcas utilizan, por ejemplo, las filmaciones con el móvil de sus propios empleados para producir anuncios tan caseros como arrebatadoramente emocionantes. Y al consumidor le gustan esos anuncios porque son reales como la vida misma.

Los consumidores están haciendo actualmente un máster acelerado que les ayuda a distinguir (sin género alguno de duda) entre los valores reales y las palabras huecas que brotan a menudo de labios de las marcas.

No se trata tanto de lanzar campañas calculadísimas como de apelar a los sentimientos reales del consumidor. ¿Lo mejor? Que lo que se está haciendo ahora en materia publicitaria marcará las pautas de la publicidad en el futuro (cuando nos hayamos liberado por fin de las garras del coronavirus).

Algunas marcas son ya más que conscientes del cambio y han escapado de la cómoda «burbuja» en la habitaban antes del COVID-19 para estrechar lazos con sus clientes.

Otras continúan alimentando sus anuncios con mensajes ilusorios de otra era (fingiendo que no pasa nada). ¿Por qué querría el consumidor comprarse un carísimo televisor si no sabe a ciencia cierta si el día de mañana continuará teniendo trabajo?

Afortunadamente muchas marcas han actuado con celeridad y se han apresurado a dar una vuelta de tuerca a sus mensajes para lograr la anhelada cercanía con el consumidor.

Quienes ya han comenzado a transitar por la senda del cambio no deberían dar la vuelta atrás y volver a arrojarse en los brazos de viejos y deleznable vicios.

Es hora de que la industria publicitaria tome el camino de la humanidad para ser impregnarse de una pátina más genuina y auténtica y no pulsar jamás el botón «rewind».

Si los anuncios que han nacido en los últimas semanas del vientre de la publicidad se convierten en la nueva brújula de la industria, algo extraordinariamente positivo puede terminar germinando. Y la publicidad nacida de la simiente del COVID-19 será definitivamente mejor y mucho más cercana al consumidor que antes, concluye Holtappels.

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