Publicidad

Los procesos (rígidos) y la creatividad no forman un buen tándem

Por qué la creatividad no es proceso, es un baile (con pisotones)

baileA la gente, a la que se desenvuelve en la arena publicitaria, le encanta endilgar al sustantivo “proceso” el adjetivo de “creativo”. Pero lo cierto es que una y otra palabra no debería en realidad formar parte de la misma frase.

Es posible incorporar los procesos a la creatividad, pero en algún momento a lo largo del camino el tándem formado por procesos y creatividad les explotará en la cara a quienes tienes a bien apostar por él.

El fracaso será evidente, por ejemplo, cuando el cliente, confrontado con el proyecto que le han presentado, asegure que lo ame, pero simultáneamente desee cambiarlo por completo.

Lo parte más crucial de ese esperpento llamado “proceso creativo” es en realidad el punto de ruptura, asegura Billy Faithfull en un artículo para Campaign.

Aun así, el punto de ruptura tiende a combatirse a toda costa. Cuando los creativos se cuelgan del brazo de los procesos, lo hacen siempre con el último objetivo de obtener el mejor resultado posible (de la manera también más rápida posible). Y a veces el resultado anhelado termina brotando y saliendo a la superficie, pero la mayor parte de las veces permanece sepultado.

Cuando se zambullen en la creatividad, los creativos tratan de convencerse a sí mismos de que una respuesta a tiempo es mejor que una respuesta a última hora. Pero, ¿realmente lo es?, se pregunta Faithfull.

Es cuando la creatividad provoca malestar y hasta picazón en quienes tiene en frente y deja atrás el mar de la mediocridad para surcar el océano de lo desconocido, cuando ésta lo tiene todo en realidad a favor para lograr un buen resultado.

De alguna manera los creativos están obligados a hacer sentir incómodos, aunque sólo sea un poco, a quienes tienen a su alrededor.

Los clientes deben aprender a sentirse incómodos con las decisiones evidentes y gobernadas por la razón, los estrategas deben sentirse zaheridos y molestos por el statu quo y los creativos deben estar eternamente peleados con lo fácil, con aquello que no hay que luchar.

Cuando las cosas se ponen incómodas y hay quien osa tomar la dirección contraria a la mayoría, no hablamos de un proceso sino un de baile, asegura Faithbull.

Dos pasos hacia delante, ocho pasos hacia atrás. Bailar al son de la creatividad no también dar y recibir pisotones, pero no por ello deja de ser apasionante.

Y son aquellos que se sienten cómodos danzando y se permiten el lujo de extraviarse en la música quienes terminan sacándole el máximo jugo a la creatividad, emancipada de los procesos, que corre por sus venas.

Te recomendamos

#Highway2Sales

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

Compartir