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El fraude continúa creciendo en la publicidad en vídeo

El (preocupante) estado de la publicidad en vídeo

La publicidad en vídeo está experimentando un crecimiento bastante positivo en los últimos tiempos. Un hecho que muchos celebran pero que se torna negativo si señalamos que esta situación se ha convertido en un fuerte incentivo para el fraude.

La demanda de inventario de publicidad en vídeo es tan grande que los marketeros continúan trabajando sobre esquemas antiguos como el envío de tráfico a sites basura o la falsificación de dominios para "engañar" a las marcas y hacer que estas ahorren algunos costes.

Este tipo de situaciones están generando una creciente desconfianza dentro de la industria que se traduce en una ralentización del crecimiento de la publicidad programática.

Por este motivo resulta imprescindible conocer la mayor cantidad de información posible al respecto. El conocimiento es poder y más ante un escenario en el que la confusión es palpable. Vamos a echar un vistazo a algunos datos importantes que componen la fotografía a la que nos enfrentamos recogidos por Digiday.

- La inversión publicitaria en vídeo en Estados Unidos ha pasado de los 7.700 millones de dólares en 2015 a los 13.200 millones de dólares en 2017 según los datos de eMarketer. Se espera que para 2020 se alcancen los 18.000 millones de dólares.

- El vídeo representa el 45% del total de la inversión publicitaria. Según Forrester el 64% está ligado al fraude.

- Los bots conducen sólo el 4% del tráfico de vídeo en web móvil. En el vídeo premium, donde los CPM son mucho mayores, el 20% del tráfico procede de bots.

¿Por qué es importante para los editores?

Es un hecho que parte del dinero de los anunciantes se está desperdiciando por el problema del fraude. Una situación que también pone en un compromiso a los editores ya que desvía su dinero y disminuye las tasas reportadas por los anuncios.

Una de las grandes preocupaciones que se derivan del fraude en la publicidad en vídeo es que los editores premium no están obteniendo las tarifas que merecen a través del intercambio abierto.

El objetivo de las plataformas de compra programática es contar con el mayor número posible de anunciantes. Esto ha llevado a que se generen unos espacios difíciles de controlar en los que los defraudadores encuentran numerosos rincones en los que esconder sus trampas.

“Definitivamente hemos visto un crecimiento en el fraude publicitario en vídeo”, explica con preocupación Matt McLaughlin, COO de la firma de verificación de publicidad DoubleVerify.

Esta afirmación se hace extensible a toda la industria ya que los números no mienten. Hecho que está provocando los inicios de un éxodo hacia los mercados privados para trabajar directamente con los editores.

Un terreno por el cada vez se decantan más anunciantes si de lo que se trata es de invertir en publicidad en vídeo. Y es que la transparencia es la meta.

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