Marketing y Publicidad

El consumidor quiere más escapismo en tiempos de coronavirus

La publicidad en tiempos de COVID-19, ¿virtuosa del escapismo o fiel espejo de la realidad?

Es hora de que la publicidad deje de contemplarse a sí misma como un espejo de la realidad para enfundarse el traje de artista del escapismo.

coronavirus

Autor de la imagen: Kota Yamaji

Cuando acechan épocas de vacas de flacas, el hambre de escapismo del consumidor es particularmente feroz. Y para constatarlo basta con echar un vistazo a las películas que reventaron las taquillas durante las últimas crisis financieras.

Allá por los años 70, con la crisis del petróleo acechando el bolsillo del consumidor, Star Wars procuró evasión (y toneladas de entretenimiento) al espectador. En la recesión de 1991 el consumidor se lamió sus heridas (en la cartera) contemplando "blockbusters" eminentemente escapistas como Terminator 2 o Robin Hood: príncipe de los ladrones. Y en 2009, en lo más crudo de la última crisis económica, triunfaron en taquilla filme como Transformers, Harry Potter, Up o Crepúsculo.

Cuando las cosa se tuercen, la gente no quiere que la lúgubre realidad a la que se enfrenta en su día a día se refleje como un espejo en el cine, la televisión o la literatura. Lo que desea con todas sus fuerzas es entretenimiento con una gruesa pátina escapista, asegura Gen Kobayashi en un artículo para Campaign.

Y lo cierto es que la noción de escapismo representa una oportunidad absolutamente colosal para las marcas en los tiempos que corren, cuando el consumidor se siente fuertemente baqueteado por dos pandemias: la del coronavirus y la de la economía. En momentos como los actuales el consumidor desea evadirse de la realidad, no que se la recuerden de manera constante (para añadirle un plus de zozobra).

Un estudio llevado a cabo en Estados Unidos por Morning Consult da cuenta de cómo han cambiado a lo largo del tiempo las expectativas que el consumidor tiene a bien depositar en la publicidad nacida al calor de la pandemia.

El consumidor quiere que la publicidad enarbole la bandera del escapismo en momentos difíciles

Si en marzo solo el 18% de los consumidores deseaba ver anuncios "divertidos", en mayo esta proporción escaló hasta el 27%. En cambio, el porcentaje de consumidores deseosos de verse confrontados con publicidad "sentimental" varió apenas 3 puntos porcentuales de marzo (18%) a mayo (21%).

¿La moraleja? Que extenuado de contemplar anuncios deliberadamente sentimentales en la primera fase de la pandemia, el consumidor desea (ya en una segunda fase) que estos estén condimentados con un pizca de sentido del humor.

Sin embargo, y pese a estos elocuentes datos (en los que no hay ni trampa ni cartón), muchas marcas continúan empeñadas en devolver como un bumerán en su publicidad la poco halagüeña realidad al consumidor

Las marcas no deberían hacer por supuesto oídos sordos a la dura realidad que hay ahí fuera, pero deberían aprovechar la oportunidad poner el acento en el escapismo (sin caer en el mal gusto) a fin levantar la moral de sus clientes, hartos de ser sistemáticamente martilleados con malas noticias en todas partes.

Aunque el entretenimiento de tipo escapista debe ser abordado con cautela por las marcas (que pueden eventualmente ser tildadas de frívola si fuerzan demasiado las cosas), lo cierto es que su relevancia es hoy mayor que nunca. Este tipo de entretenimiento procura, al fin y al cabo, el bienestar emocional que tanto busca el consumidor en los tiempos turbulentos que corren.

Es hora de que la publicidad deje de contemplarse a sí misma como un espejo (más o menos sentimental) de la realidad para enfundarse el traje de artista del escapismo, concluye Gen Kobayashi.

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