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A la publicidad online le salen por las orejas datos que, tristemente, no sirven para nada

datosLos datos engendran hechos y los hechos dan lugar a principios. Sin datos y principios a su vera, los datos son en realidad inútiles (pero la publicidad online parece ser no consciente de ello).

Después de invertir años y años estudiando los movimientos planetarios, Copérnico destapó un hecho. El hecho era que la Tierra giraba alrededor del Sol. Hasta entonces los datos tenían escaso o nulo sentido.

Isaac Newton estudió durante años hechos asociados a los cuerpos en movimiento y en base a tales hechos pergeñó un principio: que entre distintos cuerpos dotados de masa existe interacción gravitatoria. Hasta entonces los hechos eran más confusos que otra cosa.

Actualmente la industria de la publicidad online se está ahogando en datos, pero parece incapaz de alumbrar hechos y principios con tales datos.

Nadie se pone de acuerdo en nada que tenga que ver con los datos online. Lo único que suscita un acuerdo (más o menos unánime) es que su recolección es tan repugnante como intrusiva, asegura Bob Hoffman en un artículo publicado en el blog The Ad Contrarian.

La enciclopedia de las cosas que no sabemos sobre la publicidad online desde que nos dio (a lo tonto, a lo tonto) por recopilar datos tiene mucho de cómica.

- No sabemos dónde acaban emplazados los anuncios.

- No sabemos quiénes ven los anuncios o si quienes los ven son de verdad humanos.

- No sabemos quién hace clic en los anuncio o por qué (y tampoco si el que hace clic es un humano de carne y hueso).

- No sabemos si algo de los que gurús de la publicidad online nos dicen es de verdad cierto (al fin y al cabo, todo lo que nos cuentan termina revelándose tarde o temprano como erróneo).

- No sabemos si los datos que con tanto afán estamos recolectando son verdaderamente reales y tienen valor.

Puede que los datos nos salgan por las orejas, pero esos datos no nos dicen nada.

La publicidad tradicional está muy lejos de ser una ciencia, pero aun así se las ha ingeniado para alumbrar unos cuantos hechos que han derivado en último término en principios. ¿Son esos hechos y principios perfectos? Ni muchísimo menos, pero al menos nos sirven de guía.

Por el contrario, la publicidad online, aprovisionada probablemente de muchos más datos que la publicidad clásica, no ha sido capaz de generar hechos y principios. Y no ha sido capaz porque hasta que no disponga de datos fiables no podrá gestar hechos y hasta que no sea dueña de datos verificables, continuará huérfana de principios.

Los datos, esos que tanto gustan a la publicidad online, son hoy por hoy un puñado de ladrillos sueltos. Y la casa que supuestamente debería edificarse con ellos continúa siendo una entelequia.

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