Marketing y Publicidad

¿Es el patrocinio de algunas disciplinas deportivas una forma de "prostitución"?

En alpinismo lo más importante es que los patrocinadores vuelvan y, para ello, se utilizan fotos y películas espectaculares. Éstas quizás tienen menos mérito del que hacen parecer. Con la llegada del capitalismo al mundo de la escalada crece la tentación de engañar al público, según recoge spiegel.de.

Las paredes casi verticales del Cerro Torre en Patagonia sirvieron de escenario en 2010 para documentar el ascenso de escalada libre del austríaco David Lama. Por el mal tiempo tuvo que suspender el recorrido, dejando atrás los agujeros hechos para el equipo de filmación. La comunidad puso el grito en el cielo y creó el grupo de Facebook "Red Bull, limpien el lío que ha dejado David Lama en  Patagonia!".

Lama es uno más de los escaladores profesionales que quieren vivir del deporte. Un plan de marketing estándar incluye recaudación de donaciones de patrocinadores, presentaciones y filmaciones. La fórmula exige la mayor espectacularidad posible. Hasta tal punto que los escaladores Simone Moro y Denis Urubko informaron de su escalada del Gasherberum II en Pakistán por Internet. La película resultante, “Cold”, de Cory Richards, recoge cómo vomitan y ríen al llegar a la cima o su cara al sobrevivir a una avalancha.

Para puristas como el esloveno Marko Prezelj estas filmaciones no son más que pornografía. Aunque permite que los patrocinadores le suministren el equipamiento necesario no acepta la financiación de sus expediciones y critica duramente los premios del sector. Cree que es difícil comparar las condiciones meteorológicas distintas que pude tener una misma montaña. Uno de los argumentos para quitar mérito a los trayectos documentados es que el equipo de filmación da apoyo moral y quizás vital a los escaladores, lo cual convierte las cintas en ficción y no documentación.

Mientras el italiano Moro tuitea sus preparativos de la próxima escalda. Los más jóvenes, que han crecido alrededor de las redes sociales, piensan que los más importante en su carrera es conseguir un buen patrocinador al cumplir los 18 años. El austríaco Christian Stangl sufrió una debacle cuando salió a la luz que en 2011 no llegó a coronar la cumbre del K2 sino que había falsificado las fotografías.

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