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SE REGULA LA PUBLICIDAD ALIMENTARIA

Nota de Prensa:

El 15 de septiembre entró en vigor, el código de autorregulación de la publicidad de Alimentos dirigida a Menores, Prevención de la Obesidad y Salud. Las empresas más importantes de Alimentación se han adherido voluntariamente.

Este nuevo código se inscribe en el marco de regulación del acuerdo alcanzado en el mes de junio por el Ministerio de Sanidad y Consumo y la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). 33 empresas del sector alimentación que representan el 70% de la inversión publicitaria se han adherido voluntariamente a esté código, en el que se establecen un conjunto de reglas referidas al desarrollo, ejecución y difusión de sus mensajes dirigidos a menores.

Estas decisiones surgen para intentar paliar la incidencia de obesidad entre los menores de 12 años, porcentaje que llega al 16,1% entre los 6 y 12 años.

La presión publicitaria es uno de los puntos del código y como podemos ver, en los seis primeros meses de 2005 durante los programas que tienen como público objetivo a los niños, el reparto de contactos publicitarios se centra en el sector Alimentación, sector que consigue un 31,8% del total grp´s. También en el mismo periodo, los niños han visto una media de 44 spots en el total día, de los cuales 9 corresponde al sector alimentación.

Las medidas más importantes de este código se dividen en varios puntos:

Presentación e información de los productos: Especial cuidado en la forma de presentación del producto, no se pueden presentar de forma que los efectos visuales y sonoros induzcan a error acerca de las características del producto. Se deben adoptar precauciones para no explotar la imaginación del menor al igual que se deberán evitar las presentaciones que puedan asustarlos.

Información sobre los productos: Utilización de un lenguaje simplificado que pueda favorecer la comprensión del menor.

Presión de Ventas: Se debe evitar el uso de una presión comercial excesiva. No se debe hacer un llamamiento directo a los menores a la compra del producto, ni incitarles a que pidan o persuadan a sus padres o a otras personas para que compren los productos. La publicidad no debe dar la impresión de que adquirir o consumir un alimento o bebida dará una mayor aceptación del niño entre sus amigos y viceversa. Los precios deben expresarse clara y concisamente.

Identificación de la publicidad y presentaciones comparativas: Los anuncios dirigidos a menores deben separarse claramente de los programas, las presentaciones comparativas deben ser expuestas de manera que los menores las entiendan con claridad.

Apoyo y promoción a través de personajes y programas: La publicidad de alimentos o bebidas en ningún caso explotará la especial confianza de los menores en sus padres profesores u otras personas, tales como profesionales de programas infantiles o personajes de películas o series. En la publicidad no participarán ni aparecerán personajes próximos al público menor de edad, tampoco se podrán llevar a cabo telepromociones de productos alimenticios o bebidas con ocasión de programas dirigidos a menores de 12 años.

El control y cumplimiento del código se llevará a cabo por parte de Autocontrol, y las posibles sanciones serán de tipo económico oscilando entre los 6.000 euros las más leves y los 180.000 euros las faltas graves.

Habrá que esperar para saber si las medidas se llevan a cabo y si son efectivas, pues si tenemos en cuenta cómo consumen televisión los niños entre 6 y 12 años, que es la franja infantil más afectada por la obesidad, observamos que la audiencia es más alta en las horas “no infantiles” que en las dirigidas a los niños.

También hay que tener en cuenta que en otros países donde ya se ha legislado o prohibido la publicidad dirigida a los niños no se han visto resultados positivos en el tema de la obesidad, como los casos de Suecia o el estado de Québec.

Fuente: MPG

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