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Marketing y PublicidadImagen de la campaña "The new normal is coming" de Suitsupply

El problema de maridar publicidad y sexo en tiempos de pandemia

¿Es el sexo (bañado en litros de saliva) la mejor forma de vender en tiempos de pandemia?

En su última campaña la firma de trajes para hombres Suitsupply retrata a una auténtica orgía amorosa donde los modelos funden sus lenguas y comparten saliva sin ningún tipo de sonrojo.

La era de la distancia social inaugurada por el coronavirus ha cortado de alguna manera las alas a la pasión que se paseaba otrora totalmente desbocada por el marketing y la publicidad.

Sin embargo, algunas marcas no tienen ningún prurito a la hora de dar rienda suelta a su frenesí sexual (que no parece a bote pronto lo más adecuado en tiempos de pandemia).

Es el caso de la firma de trajes para hombres Suitsupply, que en su última campaña retrata a una ardiente orgía amorosa donde los modelos funden sus lenguas y comparten saliva sin ningún tipo de sonrojo.

 

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«The new normal is coming», el lema de la nueva campaña de Suitsupply (que ha sentado a cuerno quemado a algunos en las redes sociales), es un guiño al final (parece que inminente) de la pandemia del coronavirus y a la auténtica bacanal de placer en la que promete convertirse la nueva era poscovid.

Pese a las fragorosas críticas recibidas por la campaña, la marca defiende su carácter deliberadamente tórrido. «La vida poscovid se divisa ya en el horizonte. La distancia social durante periodos extraordinariamente prolongados de tiempo nos ha condicionado y nos ha hecho temer la proximidad de los demás. La campaña es simplemente una perspectiva optimista sobre un futuro donde podamos volver a reunirnos y estar cerca los unos de los otros», explica Fokke de Jong, CEO y fundador de Suitsupply, en declaraciones a The Guardian.

Y parece que Suitsupply tiene parte de razón en sus argumentos porque desde que se lanzara su campaña hace aproximadamente una semana las búsquedas online de la marca se han disparado.

La campaña de Suitsupply es tan llamativa como potencialmente excesiva a ojos de muchos consumidores

Sin embargo, a algunos la campaña de Suitsupply les parece a todas luces excesiva. «Los primerísimos planos de modelos sin mascarilla y con sus lenguas claramente visibles tienen a bote pronto como objetivo atraer a clientes potenciales de Suitsupply», apunta Adrienne Pasquarelli, redactora de AdAge. Sin embargo, «el hecho de que no hayamos entrado aún en la era poscovid hace que la campaña sea inevitablemente controvertida. Millones de personas aguardan aún en todo el mundo a vacunarse cuando ya ha pasado un año de la pandemia», enfatiza.

La proximidad física de la que hacen gala los modelos en la nueva campaña de Suitsupply se observan también en anuncios lanzados recientemente por firmas de moda como Jacquemus, Diesel y Paco Rabanne.

 

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«Este tipo de anunciob no son simplemente de naturaleza sexy y en vista del contexto actual hay en ellos un componente social que está directamente emparentado con el anhelo de contacto humano«, apunta, por su parte, Mario Abad, editor de moda de Paper.

La publicidad diseñada específicamente para remover por dentro (para bien y para mal) al consumidor no es, de todos modos, un fenómeno nuevo. «La publicidad de moda deliberadamente explícita en el plano sexual se remonta a los años 80, cuando Calvin Klein vendía sus tejanos valiéndose de la imagen de una jovencísima Brooke Shields de apenas 15 años», señala el profesor Andrew Groves, director del Westminster Menswear Archive de la Universidad de Westminster. «Cuanto más diluyeron diseñadores como Calvin Klein su propias marcas para poner el acento en líneas enfocadas a las masas, más confiaron en la publicidad controvertida para llegar así a un público más amplio», dice Groves.

Groves recuerda que con el tiempo la publicidad de Calvin Klein acabó tornándose más y más explícita y que alcanzó su punto más bajo en 1995 con un anuncio que parecía más bien una prueba de casting para una película de bajo presupuesto. En el spot de marras el director interrogaba a los modelos desvergonzadamente sobre sus cuerpos y les pedía que se quitaran la ropa. Ni que decir tiene que el anuncio fue confrontado con un fortísimo oleaje de críticas en una época en la que ni siquiera existían las redes sociales.

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Que la publicidad de firmas de moda siga entreverada de sexualidad (más o menos provocativa) tiene también un lado positivo. Y es que esa publicidad coloca ahora bajo los focos a parejas del mismo sexo. Se trata de una estrategia para conectar con la Generación Z que redunda también en una mayor autenticidad de la marcas, asegura Abad en declaraciones a The Guardian.

¿Equivale más sexo a más ventas? No necesariamente

Lo que parece claro que la provocación es también una forma de azuzar las ventas para un sector, el de la moda, que ha sufrido con fiereza las embestidas de la crisis. «Mostrar algo provocativo como una orgía ayuda a generar ‘buzz’ entre los consumidores en un momento en el que la venta de trajes para hombres está alicaída por el auge del teletrabajo», opina Pasquarelli.

«En la era precovid mostrar una orgía generaba inevitablemente conversaciones. Y ahora, cuando sigue imperando la distancia social y a muchos siguen preocupándoles hondamente los gérmenes, una orgía resulta aún más llamativa. En este sentido, el hecho de llamar la atención puede traducirse también en último término en brand awareness«, agrega Pasquarelli.

Groves cree, no obstante, que la nueva y controvertida campaña de Suitsupply no se traducirá lamentablemente en más ventas. «El problema de Suitsupply es, sea como sea la nueva normalidad, ésta no implicará el retorno a corto plazo ni de las orgías ni de los trajes de chaqueta», subraya.

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