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SUENA A CINE PERO ES PUBLICIDAD

La relación entre música y publicidad no es ninguna novedad. Los spots televisivos demandan una melodía que atraiga al público y que éste luego LA retenga con facilidad en su memoria y la asocie al producto. Muchas veces se ha discutido si escoger una canción ya famosa suponía un mejor reclamo y parece que en algunas ocasiones sí es un acierto.

El último grito musical es tomar los temas de bandas sonoras de películas famosas: Renault Mégane GT coge la canción de la Historia Interminable y el Seat Ibiza R&R simula el baile que Travolta se marcaba en Grease bajo el tema del mismo nombre. Otros ejemplos de coches que han importado sus melodías del cine son el Lancia Musa, con la polémica Carla Bruni como imagen y el Bang Bang de Nancy Sinatra en Kill Bill como gancho y el Renault Eco2 con Gonna Fly Now de Rocky.

Y es que la música es crucial en el 90% de los casos, tal y como apuntó Pepe Colomer, director creativo de la agencia Atlético Internacional a 20 Minutos. Para él esta elección es crucial, ya que si la melodía es identificable por el público y además suena en la radio o en la discoteca, las posibilidades de éxito se multiplican.

Leonor Watling, por su parte, interpretó el My favourite things, cantado por Julie Andrews en Sonrisas y Lágrimas para la campaña de navidad de El Corte Inglés en 2007, la Agenda Movistar cogió prestada la Obertura 1812 de Tchaikovsky presente en V de Vendetta y Ferrero Rocher se decidió por Now we are free de Gladiador.

Puede que sea coincidencia, pero lo cierto es que estos son sólo algunos casos, así que esta moda debe de ser todo un éxito.

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