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Tecnología publicitaria (y no el ad blocking): ¿Lo peor que le ha pasado a la industria?

dinamitaEl ad blocking se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza para la industria publicitaria en los últimos meses. Pero lo cierto es que donde unos tan solo ven un problema, otros ven una oportunidad de oro para escuchar lo que realmente quieren los usuarios y actuar en consecuencia.

Algunas voces han comenzado a comparar el problema de la publicidad con la tecnología con el control de las armas en Estados Unidos (EEUU). Las armas son unas herramientas que pueden ayudarnos en determinados momentos pero sin una adecuada legislación y control podemos encontrarnos ante un escenario cuanto menos peligroso.

Siendo claros, el conglomerado de tecnología publicitaria con el que contamos en la actualidad representa un conjunto muy valioso de herramientas para los anunciantes pero volvemos al punto de partida: es necesario un control. Es necesario apostar por unas directrices y regulación aplicables a todo el sector a nivel global para aunar esfuerzos y avanzar en la misma dirección.

En vez de esto nos encontramos con un paisaje en el que, al no existir una “ley” clara, el entorno está socavando su propio potencial. Hechos como los problemas en la transparencia o la falta de un consenso en materia de visibilidad han dado lugar a malas experiencias por parte de los usuarios con la consiguiente disminución de la lealtad. Exactamente lo contrario de lo que los “marketeros” tratan de hacer con su publicidad.

Los expertos apuntan a que la comunidad “marketera” ha adoptado estas tecnologías a pesar del fraude, problemas de visibilidad o la reacción de los usuarios que se materializa a través de fenómenos como el ad blocking. Pero no nos engañemos más, es precisamente la imperfecta aplicación de las mismas la que ha puesto a la industria en la crisis en la que nos encontramos actualmente.

Un problema que se agrava con el auge de la telefonía móvil. La mayoría de los anuncios con los que nos encontramos cuando navegamos en internet a través de nuestro ordenador están diseñados básicamente para que hagamos clics en ellos de forma accidental. Algo que se intensifica en la publicidad móvil dónde, en muchas ocasiones, es prácticamente imposible evitar hacer clic en los anuncios.

Un estudio realizado en base a estas preocupaciones por eMarketer en 2012 señalaba que el 38% de lo clics producidos ese año en anuncios para mobile habían sido accidentales. Los expertos señalan que la cifra seguramente se haya duplicado ya en 2015.

Con este escenario de fondo no es de extrañar que cada vez sean menos los que ven en los bloqueadores de anuncios una amenaza para el negocio y comiencen a considerarlo como la luz necesaria para guiar los próximos pasos.

La industria no ha sido capaz de vigilarse ella misma y están teniendo que ser los consumidores los que fuercen el cambio. Hay que hacer marketing y publicidad que realmente aporte un valor a los usuarios en vez de dañar su experiencia y para ello contamos con sus datos para lograrlo de una forma más relevante y eficaz. Los usuarios cada vez tienen más que decir sobre esta situación y es imperativo que comencemos a escucharlos.

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