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La (temeraria) publicidad está agotando peligrosamente la (escasa) paciencia del usuario

pacienciaLa paciencia de los usuarios está llegando a su límite y la industria publicitaria parece que no quiere darse cuenta de las peligrosas consecuencias que esto podría tener. El auge de fenómenos como el ad blocking son el ejemplo perfecto de que el modelo de negocio que hemos seguido hasta ahora en el que su opinión apenas contaba y términos como “escucha activa” nos sonaban a chino, está condenado a desparecer.

Un ejemplo bastante claro nos llega con la última encuesta realizada a 1.200 usuarios de Netflix a través de Reddit que señala que el 90% de ellos estaría dispuesto a pagar más por poder disfrutar del servicio sin publicidad. La respuesta más lógica pasa por un incremento aceptable de uno o dos dólares en su cuota, aunque más de un cuarto llegaría a pagar hasta cuatro dólares.

“La publicidad comienza a convertirse en una suerte de deal-breaker, de punto de inflexión para cada vez más usuarios”, argumenta Enrique Dans, profesor de Sistemas de la Información en el IE Business School a través de su blog.

Durante muchos años hemos considerado la publicidad como la forma más lógica para la financiación de los contenidos. El único precio que los anunciantes que financiaban los contenidos exigían era la atención de los usuarios. Un ejemplo de que no se trata de un mal modelo (al menos al 100%) lo vemos en la televisión comercial.

Pero nada más lejos de la realidad de acuerdo a las reflexiones de Dans en base a unas afirmaciones de Maruizio Carlotti, vicepresidente del Grupo Atresmedia que señala que “Netflix vende su programación”, mientras que “Atresmedia la regala”. “A Netflix no le importan las audiencias. A nosotros sí”. Nada más lejos de la realidad.

“A los usuarios, Atresmedia no nos regala nada. Lo pagamos muy caro con nuestra atención, con nuestro tiempo y, dada la basura en que se ha convertido en la mayor parte de los casos la publicidad hoy en muchos sitios, con nuestra paciencia”, recalca Enrique Dans.

Ya no podemos seguir sustentando nuestras argumentaciones sobre afirmaciones como que los contenidos son gratis porque están siendo financiados por publicidad. “El tiempo de los usuarios es dinero como lo es el de todo el mundo, y un número cada vez mayor de ellos no está dispuesto a invertirlo en según qué usos”, algo que se traduce en que argumentos como el lanzado por Carlotti sean absolutamente insostenibles.

Los usuarios cuando quieren consumir contenidos de entretenimiento buscan simplemente esto: entretenimiento. No quieren que su experiencia se vea constantemente interrumpida por publicidad que poco o nada tiene que ver con sus intereses y necesidades. He aquí el secreto del imparable éxito de Netflix a pesar de que cada vez cuenta con una competencia más feroz.

“Todo indica que la elasticidad del precio en este sentido podría estar cambiando, y que un porcentaje cada vez más amplio de usuarios podrían estar dispuestos a inclinarse por opciones que les permitan acceder a los contenidos que desean, sin necesidad de soportar la publicidad con la que se financian”.

Dans matiza que no pronostica la desaparición de los contenidos financiados por publicidad ni que todo el mundo vaya a lanzarse a pagar por servicios y contenidos libres de anuncios. Únicamente indica que estamos ante un cambio de tendencia y que el número de personas que está dejando de lado la publicidad va en aumentos.

Ya sea mediante el uso de ad blockers o por el pago de servicios libres de anuncios. “Las afirmaciones maximalistas resultan absurdas: siempre habrá personas dispuestas a pagar por contenidos y personas que únicamente consumirán contenidos si son gratis, del mismo modo que habrá contenidos por los que valga la pena pagar y otros que no querré ver ni gratis”, concluye su reflexión.

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