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La campaña de promoción ha corrido a cargo de White Rabbit

"Terms Against Bullying", la campaña de las universidades portuguesas para luchar contra el acoso

Esta iniciativa permite a las víctimas identificar la compañía que suministra el servicio móvil a los ciberacosadores, para que cumplan sus normas de seguridad y cancelen el contrato de los abusadores

Un estudio recientemente publicado en Reino Unido demuestra que los adolescentes víctimas de cualquier tipo de bullying son tres veces más propensos a cometer suicidio. Por esto mismo, no resulta extraño que este alarmante problema lleve siendo debatido a nivel global desde hace un tiempo. De hecho, numerosas plataformas tratan de combatir y paliar este fenómeno, sobre todo informando a la población sobre sus peligros. De este modo, incluso series como la afamada “13 reasons why” de Netflix están remarcando la importancia de esta materia. Sin embargo, el número de afectados por el bullying no ha parado de crecer, sin importar las advertencias que la propia sociedad va lanzando sobre ello.

En la actualidad, vivimos en una sociedad más conectada que nunca, lo que ha derivado inevitablemente en que el bullying traspase el ámbito de las redes sociales. En muchas de estas plataformas, es tan sencillo de evitar como ir reportando los comportamientos fuera de lugar. No obstante, la aplicación de mensajería más usada del mundo supone la excepción más flagrante a esta norma. Y es que WhatsApp, debido a su encriptación, es el único espacio cibernético en el que un abusador puede cometer actos vejantes o denigrantes libremente, ya que la propia app no puede controlar ni bloquear sus mensajes.

Dada esta situación, el cyberbullying ya es considerado como una de las principales causas de depresión, que provoca traumas de por vida y tendencias suicidas en muchos jóvenes. En Portugal, la ley considera todo tipo de bullying, incluido el cibernético, como un crimen castigado con penas que rondan los 5 años de cárcel, siempre que el acusado tenga 16 años como mínimo. Independientemente, esta ley no evita que muchos de los afectados sean desacreditados o tengan miedo a denunciar su situación, por lo que sus atacantes permanecen impunes y completamente libres para utilizar su smartphone como un arma para difundir el odio.

Por todos estos motivos, este mismo noviembre ha surgido una iniciativa que ofrece una solución inteligente para este problema social, coincidiendo con el Mes de Prevención del Bullying reconocido internacionalmente. El apartado de condiciones y términos de uso dentro de cualquier contrato con una compañía móvil contiene por norma cláusulas específicas para dotar de protección contra la violencia. Por tanto, los clientes que hayan cometido algún tipo de abuso violento digital, dañando a otros, podrían ver su línea telefónica directamente cancelada y eliminada.

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Partiendo de esta premisa, y a través de una herramienta que reconoce la operadora móvil, este proyecto sirve para recibir y procesar las quejas que le van llegando y las hace llegar al organismo regulador de cada país europeo. Tras esto, cada país será el responsable de asegurar que los proveedores móviles cumplen con sus cláusulas contractuales, las que obligan a la compañía a cancelar y destruir los contratos con aquellos que han cometido algún tipo de violencia digital.

Esta iniciativa, impulsada por diferentes universidades portuguesas, también busca llamar la atención sobre los distintos tipos de bullying que puede sufrir una persona. La idea es educar sobre las diferentes modalidades de violencia digital que se puede ejercer, y concienciar sobre la necesidad de reportar y denunciar estos casos para reducir el problema al mínimo posible.

Hay que destacar que este proyecto nace de la colaboración de un número importante de universidades en Portugal, que además han contado con la participación de la agencia creativa independiente White Rabbit Budapest en la confección de la campaña para dar a conocer la plataforma. István Bracsok, CCO de la agencia, ha querido comentar acerca del proyecto que “encontramos en el propio arma del abusador su más grande debilidad: todas las compañías de móvil del mundo incluyen en sus términos y condiciones de uso una sección anti-violencia que asegura, por ley, la inmediata cancelación del contrato del sujeto que haya empleado su servicio para hacer bullying”.

A continuación, Bracsok quiso añadir que “teniendo esto en mente, hemos creado una herramienta digital que permite a la víctima denunciar el número del agresor de forma anónima. La parte más innovadora viene cuando la herramienta identifica la compañía a la que pertenece el número y localiza las cláusulas de su contrato que refieren específicamente a esta situación. Con estos contratos, junto a pruebas evidentes del ciberacoso, las empresas correspondientes tienen todo lo necesario para proceder a echar a los ciberacosadores de internet”.

Por su parte, Elsa Fernandes ha aportado también la visión de las propias universidades sobre el tema, en concreto como representante de la Universidad de Madeira. Fernandes ha indicado que “cree firmemente que esta iniciativa conjunta entre universidades puede devolver parte de la seguridad perdida a nuestros estudiantes, para que denuncien y resuelvan finalmente el problema. Incluso más que eso, daremos esperanza a muchos otros que están atravesando una situación parecida. Sean estudiantes o no, todo el mundo puede utilizar esta plataforma digital para protegerse”.

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