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Trump y Biden como marca en las elecciones presidenciales de EEUU

Los políticos como marcas: los casos de Trump y Biden en Estados Unidos

En un mundo donde la confianza en las instituciones está en declive, estas marcas personales se han convertido en una parte crucial del proceso electoral, reflejando la compleja y cambiante dinámica de la política moderna.

Helen Bustos

Escrito por Helen Bustos

Durante su declaración por delito de fraude, Donald Trump, 45 presidente de los Estados Unidos afirmó: «Me convertí en presidente por la marca. Creo que es la marca más incandescente del mundo». Desde entonces se ha abierto un debate sobre si Donald Trump y Joe Biden, candidatos a la presidencia de Estados Unidos por el bando republicano y demócrata, respectivamente, ocuparán el Despacho Oval por lo que son como políticos o por la imagen de marca que se ha construido a su alrededor.

La marca «Trump» como epicentro del sentimiento estadounidense

Para Trump, la noción de su «marca» no es solo su nombre adornando lo alto de edificios de viviendas, oficinas, hoteles, complejos de golf y hasta una bodega. También se refiere a su marca personal: el inconformista «anti-establishment», el campeón de los votantes de clase trabajadora y patriota. Aunque muchos podrían debatir si su marca es la más candente del mundo, es innegable que la imagen que Trump construyó alrededor de su persona pública fue suficiente para abrirle las puertas del renombrado y más que famoso Despacho Oval.

Sus seguidores lo ven como fuerte y decidido, un defensor de los intereses de la clase trabajadora y de los Estados Unidos de América, mientras que sus críticos lo consideran cruel, vengativo y falto del carácter adecuado para el puesto. Los múltiples casos legales en contra de Donald Trump, desde la interferencia en las elecciones hasta el manejo indebido de documentos clasificados, han complicado su marca, pero también la han reforzado y consolidado ante su contrincante para las próximas votaciones: Joe Biden. Estos eventos, que podrían destruir a un político convencional, a menudo benefician a Trump, convirtiendo lo negativo en positivo para sus seguidores más leales.

La marca del «campechano» Joe Biden

Por otro lado, Joe Biden ha cultivado una imagen de «Joe común, normal» el otro campeón del hombre trabajador. Ha enfatizado sus raíces de clase trabajadora en Scranton, Pensilvania, y su uso frecuente de Amtrak (la red nacional interurbana de transporte ferroviario de pasajeros de los Estados Unidos) para viajar. Esta imagen se ha convertido en una piedra angular de su marca política, reflejando empatía y una conexión genuina con los votantes, fundiéndose como ‘uno más’ entre el populacho.

Durante sus cuatro años en el cargo, Biden ha enfrentado desafíos que han influido en la percepción pública de su marca. La caótica retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán y el bloqueo en temas como Israel y Gaza han afectado su reputación en política exterior. Además, la inflación y el estancamiento salarial han complicado su mensaje de empatía y preocupación por los estadounidenses comunes. A pesar de estas dificultades, Biden sigue manteniendo una imagen de compasión y experiencia, aunque necesita equilibrarla con una percepción de competencia económica, pues sus últimas apariciones públicas han dado mucho de que hablar entre unos votantes tan preocupados como asustados por el aparente estado de salud del actual presidente.

Los políticos como marcas y su influencia a la hora de votar en las elecciones: Trump y Biden

Desde la elección de Dwight Eisenhower en 1952, cuando los candidatos presidenciales empezaron a contratar publicistas de Madison Avenue para dirigir sus campañas, los políticos han sido comercializados al público como productos. La llegada de la televisión por cable y luego de internet ha magnificado esta práctica, llevando a un punto donde la confianza en las instituciones ha disminuido, y las personas confían más en las marcas que conocen y usan como consumidores.

Hoy en día, los votantes ven a los candidatos presidenciales no solo como líderes políticos, sino como marcas que representan ciertos valores y estilos de vida. La marca Trump se asocia con fuerza y riqueza, mientras que la marca Biden evoca empatía y conexión con gran parte de la clase trabajadora. Estas percepciones influyen en cómo los votantes eligen a sus líderes, a menudo basándose en sentimientos de identidad social compartida más que en políticas específicas.

¿Cuál es el futuro de las marcas políticas tras las elecciones? Trump y Biden a la cabeza

A medida que Trump y Biden se preparan para enfrentarse en las elecciones de 2024, sus marcas continúan evolucionando. Para Trump, los desafíos legales y su retórica agresiva siguen siendo elementos centrales de su marca, mientras que Biden debe encontrar un equilibrio entre mostrar empatía y demostrar una competencia que genere seguridad y confianza.

En última instancia, las elecciones presidenciales se están convirtiendo en concursos de marcas, donde los votantes eligen no solo a un líder, sino una representación de valores y estilo de vida que sienten que los representa mejor. En un mundo donde la confianza en las instituciones está en declive, estas marcas personales se han convertido en una parte crucial del proceso electoral, reflejando la compleja y cambiante dinámica de la política moderna.

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