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Viajamos a los años dorados de la publicidad española: la década de los 80

Viajamos a los años dorados de la publicidad española: la década de los 80La publicidad que vemos hoy en día poco o nada tiene que ver con la que veíamos hasta hace no tantos años. Esto no quiere decir que una sea mejor y la otra peor. Nada más lejos de la realidad. Simplemente, se trata de creatividad diferente adaptada a las necesidades de las distintas épocas.

La industria publicitaria española ha pasado por muchas etapas. Algunas con más luces que sombras pero, si de lo que hablamos es de sus años dorados, sin lugar a dudas tenemos que fijar nuestra mirada en la década de los 80.

Durante estos años España se convirtió en la tercera potencia mundial en materia creativa y publicitaria. Los resultados cosechados por las agencias y marcas durante esta época han servido para inspirar a toda una generación de creativos que beben de aquellos icónicos trabajos.

Este es el punto de partida del programa Ochéntame otra vez titulado “El arte de la publicidad” de RTVE. Una revisión tres décadas después de los gloriosos años de la publicidad española. Un repaso por algunos de los anuncios que permanecen en el imaginario colectivo y han pasado a formar parte de la cultura popular.

“Hubo una época en la que ser publicitario creativo español era un pedigrí”, comienza señalando en este documental uno de los grandes creativos patrios: Toni Segarra. No duda en afirmar que también era una época en la que ganar premios no era una tarea sencilla por lo que nadie regaló nada a la publicidad española, un fiel reflejo de nuestra sociedad.

¿Por qué los años 80?

Muchos se han preguntado el motivo por el que los años 80 fueron los años dorados de la publicidad. Algunos no entienden cómo ese escenario no se está viviendo actualmente gracias a los avances tecnológicos de los que disponemos. Pero no se trata de tecnología.

Hablamos de creatividad. La publicidad siempre ha sido reflejo de las sociedades en las que nace y los años 80 fueron una época de apertura social y de cambio que crearon el caldo de cultivo perfecto para una explosión creativa.

“Empiezan a pasar cosas maravillosas y el mundo nos empezó a mirar”, explica el creativo publicitario Juan Mariano Mancebo. “No éramos tan valientes como nos hizo la sociedad en los años 80”.

La publicidad es un reflejo del momento social. Lo que hace es adaptarse, y si hay vanguardia en la sociedad, se hace vanguardista”, añade.

“El estilo español era diferenciado. Empezó a funcionar muy bien y a gustar mucho en el mundo. Se hizo protagonista a nivel mundial durante casi una década”, recuerda Toni Segarra.

Todos los creativos que participan en el documental coinciden en que se trató de un momento especial, de un sentimiento colectivo que fue contagiando a todas las agencias.

Las agencias más arriesgadas

Esta revolución creativa parte de unas pocas agencias que son las que arriesgan. Hablamos de nombres como Contrapunto, RECP o RZR entre otras de las que se citan en el documental.

“En aquella época era como la rivalidad entre el Barça y el Madrid. Digamos que las dos agencias que llevaron el nivel español de la publicidad al máximo fueron Contrapunto en Madrid y Rilova, Casadevall y Pedreño (RCP) en Barcelona”, señala Segarra.

Había competencia feroz entre las agencias pero también una relación de amistad resultado de años de proyectos comunes. Los creativos de esta época recuerdan con nostalgia este tiempo manifestando que la creatividad española gustaba mucho dentro del país, pero que se sorprendían al comprobar el rotundo éxito del que gozaba fuera de nuestras fronteras.

La complicidad del anunciante, parte fundamental

Pero todos estos éxitos no son sólo resultado de una creatividad cultivada en una sociedad inmersa en el cambio y la transformación. El papel de los anunciantes fue un pilar básico en estos triunfos.

Un salto cuantitativo en la publicidad española fueron las campañas demostrativas. El mejor ejemplo lo encontramos en Vileda. Demostrar a los consumidores las características y bondades de los productos más cotidianos que podamos imaginar.

Renfe fue otro de los anunciantes que cambió el rumbo de la publicidad en España. Por aquella época eran pocos los que encontraban beneficios en este medio de transporte por lo que, de la mano del ingenio de Contrapunto, apostaron por mostrar los inconvenientes y peligros que suponen los viajes en coche.

“Recuerdo la campaña ‘Aprende de tus hijos’ de Danone. Fue un bombazo llegando a conseguir dos años seguidos el León de Oro en Cannes. Una hazaña bastante extraña”, rememora Segarra como una de los grandes trabajos de la historia de la publicidad española.

Una publicidad para recordar

Pero si hablamos de la que fue la primera gran superproducción de la publicidad española, hay que hacerlo de El Cuponazo. “Un país acostumbrado a los bodegones y a las pequeñas y simples historias de 20 o 30 segundos, de pronto, se encuentra con un anuncio con cientos de figurantes y con unos costes de producción que se convirtieron en legendarios”, expresa Toni Segarra.

“Fue la primera vez que tuvimos conciencia de que el dinero, puesto en la producción, se convertía en espectáculo, en algo vistoso. Era algo que llamaba la atención y que podía construir valor para la marca. Una cosa que en España no habíamos hecho nunca”, añade Segarra.

Como ya hemos podido comprobar a lo largo de estas líneas y anuncios es que en los 80 algo cambió en la forma de ver y mirar la publicidad. Además de los equipos creativos, los técnicos fueron fundamentales. Un tema sobre el que tiene mucho que decir el fotógrafo y realizado Michel Malka.

“En general, todo lo que yo he hecho es acercarme mucho al producto. No con el objetivo que era lo fácil, sino yo metido encima tocando el objetivo con el dedo”, recuerda el que ha sido catalogado como uno de los grandes realizadores de cine de nuestro país.

La publicidad como motor del cambio

Ya hemos visto que la publicidad se erige como uno de los reflejos del cambio social. En los años 80 España comenzaba a dejar atrás un periodo de cierre para comenzar a abrirse al mundo.

Aquí se daban los primeros pasos para comenzar a cambiar la imagen que se daba de la mujer en publicidad, puesto que su papel social dejaba de estar relegado a un segundo plano. “La publicidad es un reflejo de la sociedad que a veces se adelanta”, señala el creativo publicitario Ricardo Pérez.

También se aprecian cambios en otros ámbitos como la publicidad gubernamental y de instituciones públicas:

Un claro ejemplo lo encontramos en la campaña del Ministerio de Sanidad y Consumo para luchar contra el Sida. Una pieza que, a día de hoy, no podría emitirse en televisión:

“La conciencia real de todo lo que habíamos conseguido durante aquellos no llegó hasta tiempo después”, resume Toni Segarra.

Y es que da igual la época en la que nos encontremos. El creativo publicitario siempre debe permanecer en modo creativo, sorprender, decir la verdad y ser estéticamente innovador. Hay estar obsesionado con la publicidad, ser una esponja que absorba toda la conexión que le proporciona el tiempo que le ha tocado vivir.

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