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Vivir en un anuncio, beber de una valla publicitaria o purificar el aire con publicidad... ¿Es posible?

Project GregoryCada vez son más las iniciativas publicitarias que se preocupan por cumplir un papel social. El Proyecto Gregory es una de ellas. A su impulsor se le ocurrió la idea observando las calles de su localidad día a día, en las que tanto las vallas publicitarias como las personas sin hogar son elementos presentes. Así pues, si los espacios publicitarios ocupan un espacio importante en las ciudades, ¿por qué no darles una utilidad social?

El Proyecto Gregory se encarga de optimizar la estructura de estas vallas de manera que, ampliando el espacio y respetando la estructura rectangular del cartel, se pueda aprovechar su interior para que lo habiten personas sin hogar o sin recursos. La experiencia piloto ya ha sido puesta en marcha en la céntrica ciudad de Banska Bystrica, en Eslovaquia, donde estas vallas-casas constan de dos dependencias: un hall equipado con una pequeña cocina, una mesa y una cama elevada encima de un pequeño trastero, y otra sala con un baño con lavabo, WC y ducha.

Estas estructuras se han instalado cerca de un bloque de viviendas para acceder a su red de agua, luz o alcantarillado, pero en un futuro se espera que en otras localizaciones funcionen mediante paneles solares o biodrenaje. Se trata de un proyecto bastante ambicioso, pues en palabras de su creador es una inversión económicamente rentable "si estimamos en 4.000 euros la construcción de uno de estos espacios, y en unos 3.600 euros los ingresos por alquiler del espacio publicitario", apunta Gregory.

Pero este proyecto no es el único que apuesta por la publicidad como medio comprometido socialmente, pues la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) de Lima y la agencia publicitaria FCB Mayo Perú crearon unas vallas publicitarias que convierten la humedad del aire en agua potable -algo vital en zonas desérticas como en Lima, la segunda ciudad más grande del mundo establecida en un desierto-, y otra que purifica el aire y reduce la contaminación. Según Jessica Rúas, directora de marketing de la UTEC, la finalidad de estas iniciativas es publicitaria pero "sin dejar de lado las necesidades sociales".

Con el objetivo de luchar contra la contaminación, han colocado un panel capaz de purificar el aire como lo harían 1.200 árboles, con un sistema que limpia el aire, mientras que la valla que ofrece agua genera 96 litros de agua al día, lo que supone un total de 50.000 litros de agua en el año y medio que lleva funcionando. De esta forma, la ingeniería y la publicidad ofrecen soluciones reales a problemas de la sociedad.

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