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De la vuelta al cole a la "vuelta al armario": ¿Ha cedido al chantaje El Corte Inglés?

el-corte-ingles-campana"Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas". De esta forma tan simple y llana define la familia el diccionario de la Real Academia Española. En ningún momento se hace alusión al género o condición sexual de sus integrantes.

Pero parece que, aunque a muchos se les llene la boca con aquello de que vivimos en el siglo XXI, continúan existiendo (por desgracia) grupos que nos hacen retroceder dos pasos por cada uno que avanzamos en materia de derechos e igualdad social. Y, lo peor de todo, es que hacen que grandes empresas de nuestro país cedan a sus absurdos chantajes (juzgue usted mismo) y lecciones vacías de una cada vez más dudosa moralidad.

Hablamos de la última polémica protagonizada por la asociación ultracatólica HazteOír y El Corte Inglés. El grupo de distribución lanzaba recientemente una campaña con motivo del inicio del nuevo curso escolar.

Una acción habitual en El Corte Inglés solo que, en esta ocasión, el anuncio estaba protagonizado por dos padres. Una pareja de dos hombres que intentan con mayor o menor acierto forrar los libros de sus hijos. Una familia que representa una contundente realidad aunque muchos se empeñen en rechazarla bajo arcaicos y anquilosados conceptos.

Desde HazteOír iniciaron una recogida de firmas para solicitar a El Corte Inglés la retirada de la campaña. ¿Los motivos? Han considerado como una profunda ofensa el hecho de que fuesen dos hombres, en vez de un hombre y una mujer los que protagonizasen el spot.

“Se promociona una idea extraordinariamente grave: que los niños no tengan derecho a un padre y una madre”, argumentan desde la asociación tal y como recogen desde Los Replicantes.

Aluden a una clara manipulación de la realidad (suponemos que de la suya y no de la que vivimos el resto del país), ya que mostrar una pareja homosexual en una campaña publicitaria, “supone “quitarles los derechos a los niños y destruir la familia natural”. (Volvamos a releer la definición aceptada de familia por la RAE con la que abríamos este artículo).

Hasta aquí, por muy triste que sea, la verdad es que no estamos ante ninguna sorpresa. Por todos es conocida la línea seguida por HazteOír pero, lo realmente curioso de este caso, es la amenaza con la que finalizaban su petición para la retirada de la campaña: "si El Corte Inglés olvida que sus clientes mayoritarios son familias y se empeña en convertirse en otra cosa, buscaremos otros lugares donde comprar". ¿Buscaremos? ¿Quiénes? Continúe leyendo...

¿Ha cedido El Corte Inglés a este burdo chantaje?

Una pregunta que cada vez nos hacemos con mayor curiosidad. Lo cierto es que la petición de HazteOír apenas ha recogido 21.000 firmas. Una cantidad que no debería preocupar a un gigante como El Corte Inglés. Y más si tenemos en cuenta que en change.org se inició una recogida de firmas en apoyo a la campaña que ha superado las 70.000 rúbricas.

Pero la campaña ha desaparecido. Ni rastro. Incluso ha sido eliminada del canal de YouTube de El Corte Inglés. Desde HazteOír informan en su web que el mismísimo director de comunicación de El Corte Inglés les comunicó el final de la campaña.

El grupo de distribución informaba a BuzzFeed España de que el motivo del final de la campaña residía en la caducidad de los derechos musicales. "No tenemos posición política ni en un sentido ni en otro. No nos pronunciamos porque queremos respetar las sensibilidades de todo el mundo".

Unos argumentos que se desmontan sin realizar ningún tipo de esfuerzo y que hacen que la sombra de la cesión ante el chantaje cada vez sea más evidente.

El vídeo que ha generado la polémica no tiene ningún tipo de música por lo que, ¿de qué derechos están hablando? Y, por si fuera poco, ¿por qué la campaña de verano de El Corte Inglés puede verse en su canal de YouTube mientras que la de la vuelta al cole con los dos padres ha sido eliminada?

La conclusión parece más que clara aunque El Corte Inglés se empeñe en negar la mayor. La batalla que existe dentro de la publicidad a la hora, no de mostrar las nuevas familias sino una realidad en la que se recoja el grueso de la población y, por ende, de los consumidores, no está exenta de este tipo de polémicas.

Polémicas generadas por unos pocos que intentan imponer sus ideales a marcas que no deberían olvidar que somos todos y todas, independientemente de nuestra condición sexual, los que acabamos comprobando sus productos y servicios.

Quizás lo único en lo que deberían concentrarse las empresas es en mantenerse fieles a sus valores y adaptar sus estrategias a los tiempos que corren. Este tipo de decisiones lo único que hacen es perjudicar su imagen. A no ser que a El Corte Inglés le baste con las compras de esos 21.000 consumidores firmantes.

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