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La salud mental sigue en caída libre en la industria publicitaria (pese al trabajo híbrido)

El trabajo híbrido no está aplacando lamentablemente los problemas de salud mental con los que deben bregar quienes se desenvuelven profesionalmente en la industria publicitaria.

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ESCRITO POREsther Lastra

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Se supone que el trabajo híbrido, que pegó notablemente el estirón tras la pandemia, iba a tener un efecto balsámico en la maltrecha salud mental de los profesionales de la industria publicitaria. Sin embargo, la posibilidad de trabajar desde casa varios días a la semana no está aplacando lamentablemente los problemas de salud mental con los que deben bregar quienes se desenvuelven profesionalmente en la publicidad. Así se colige al menos de un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda por Never Not Creative y UnLtd.

El 38% de los más de 2.000 profesionales consultados en el marco de la investigación confiesa que sigue sufriendo depresión pese a poder trabajar de manera remota desde casa. Y aun cuando algunos empleados admiten que su salud mental ha mejorado gracia a la flexibilidad solapada al trabajo híbrido, lo cierto que los casos de ansiedad, «burnout» y depresión siguen al alza en la industria publicitaria.

Entre aquellos profesionales de la publicidad que se benefician actualmente del trabajo híbrido, el 32% sigue a merced de la depresión. El 30% de quienes tienen flexibilidad a la hora de trabajar están lastrados asimismo por la depresión. Y el 33% de los profesionales que no tienen otra opción que trabajar presencialmente desde la oficina reconocen sentirse deprimidos.

Si apalancamos la mirada en otro mal endémico en la industria publicitaria, la ansiedad, la incidencia de este problema es notablemente mayor entre aquellos profesionales que trabajan exclusivamente desde la oficina (40%) que entre aquellos que disfrutan de flexibilidad en su trabajo (28%).

Especialmente preocupante resulta el dato de que el 70% de los profesionales de la industria publicitaria sufrió síndrome de «burnout» en el transcurso del último año. Este problema tiende a exacerbarse cuando los superiores de los trabajadores afectados sientan un mal precedente quedándose a trabajar hasta tarde, evitando hacer pausas durante la jornada laboral y trabajando aun estando enfermos.

La salud mental de los más profesionales más jóvenes es particularmente quebradiza

Los profesionales consultados por por Never Not Creative y UnLt subrayan que este tipo de comportamientos terminan eventualmente filtrándose a las capas inferiores en el seno de las organizaciones y se crea así una atmósfera laboral donde las horas extra no son solo normalizadas sino también celebradas, lo cual es el perfecto caldo de cultivo para el síndrome de «burnout».

En vista de que los problemas de salud mental no hace sino acentuarse en la industria publicitaria, los profesionales de este sector insisten que son absolutamente perentorios cambios culturales enfocados a hallar un mayor equilibrio entre trabajo y el descanso y que vayan más allá de la mera compensación en el plano financiero. Además, entre los trabajadores de este ramo de actividad son mayoritariamente desdeñados aquellos consejos (a menudo estériles) que hacen hincapié en la necesidad de desarrollar la resiliencia y en la bondad adoptar tácticas de autocuidado como las apps de productividad o el «journaling».

De acuerdo con el estudio, parece existir una fuerte correlación entre la edad y los problemas de salud mental entre los profesionales nacidos en la década de los 90. Esta correlación es, en cambio, mucho más endeble entre aquellos trabajadores nacidos en los 80.

Por otra parte, mientras los profesionales más talludos (particularmente aquellos que rebasan los 40), tienden a sufrir más estrés directamente emparentado con el trabajo y pueden tener, por ejemplo, problemas para conciliar el sueño, los trabajadores más jóvenes presentan mayores niveles de ansiedad y depresión, lo cual se traduce en nerviosismo, dificultad para respirar y sensación de que la vida carece de sentido.

El informe concluye asimismo que los trabajadores con una salud mental más óptima tienden a ser aquellos que trabajan desde casa, que tienen edades más avanzadas y que están en nómina de empresas de entre 20 y 49 empleados.

También aquellos empleados que están satisfechos con su salario, que duermen bien y que trabajan en entornos labores donde se prioriza a las personas sobre los beneficios reportan en términos generales mejores niveles de salud mental. Sin embargo, estos individuos son también los menos preparados para lidiar con personas aquejadas de problemas de salud mental.

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