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¿Cómo será nuestra cultura de consumo en 2020?

Puede que la crisis económica no haya cambiado nuestra cultura del consumo tanto como algunos vaticinaban. Pero la escasez de recursos, el crecimiento poblacional y el cambio climático pueden llegar a tener un verdadero efecto sobre los modelos de consumo de todo el planeta. La cadena de consumo tendrá que replantearse por completo y las marcas que sobrevivan serán aquellas que mejor se adapten a lo que nos quiera ofrecer la naturaleza en los próximos ocho años.

El británico Forum For The Future ha realizado un estudio sobre las tendencias de consumo que adoptaremos en 2020, imaginando cómo serán nuestros hábitos dentro de tan sólo ocho años. El resultado, cuatro patrones de futuro distintos.

1. A mi manera
Dentro de unos años, la economía volverá a prosperar, los gobiernos locales crecerán con fuerza, mientras que los locales se mantendrán débiles, y la sociedad, aunque optimista, seguirá dividida entre el 1% y el resto. La mayoría de los consumidores hará sus compras en tiendas locales, productores individuales y a través de intercambios online. Y aunque la relación con las marcas es impredecible, estará basada en las recomendaciones de los conocidos y la calidad de los productos. A nivel local, la sostenibilidad será algo muy importante, pero a un nivel más amplio, las necesidades de cada uno serán lo que prime. Además, el Forum For The Future habla de aplicaciones de comparación ética para escanear los productos y averiguar cómo se fabrican, y cargadores solares insertados en nuestra ropa.

Probablemente sea una visión demasiado optimista de nuestro futuro, que considera que superaremos la recesión y modificaremos las cadenas de abastecimiento para que todo sea mucho más fluido, al mismo tiempo que se sigue luchando frente a la escasez de recursos y los precios tan volátiles de los alimentos.

2. Véndemelo
En 2020, la economía global se encontrará en una nueva situación de prosperidad, los consumidores gastarán como locos y las grandes compañías serán las que marquen las reglas del juego, compañías en las que se confía y de las que se espera que encuentren soluciones ante los problemas medioambientales cada vez más graves. La sostenibilidad, aunque será un problema reconocido por todos, no requerirá un cambio en los hábitos porque serán las empresas las que se hagan cargo. Los gobiernos locales serán débiles, pero los centrales tendrán mucha fuerza. Además, entre los productos más populares se encontrarán los productos especializados para las distintas regiones, los productos personalizados, y calefactores que funcionen con los desechos de las casas.

Éste podría ser el escenario menos probable, que considera que la infraestructura del transporte será más cara, al tiempo que los problemas climáticos y de recursos no tendrían mucha influencia sobre la cadena de abastecimiento globalizada, incluso si ésta sólo ofreciera productos en respuesta directa a la demanda de los consumidores.

3. De mí para ti
En ocho años, la situación económica seguiría teniendo un futuro incierto, y todo el mundo cuenta con el cambio climático y los desastres naturales entre sus principales preocupaciones. Las comunidades locales buscarán modelos económicos alternativos, mientras que el gobierno ha perdido todo tipo de confianza de la población. Se extenderá también la desconfianza hacia las grandes corporaciones y la gente preferirá comprar de forma directa y en establecimientos locales y los intercambios entre individuos, que ganarán popularidad, al tiempo que se extienden las granjas urbanas. La fidelidad de marca perderá importancia frente a las recomendaciones y la calidad de los productos. Entre estos productos más populares se encontrará un servicio de cosechas propias en la que los usuarios podrán vender su producción a través de distribuidores regionales y nacionales, el cáñamo y un sistema de filtrado online para que los usuarios determinen los parámetros geográficos para tomar sus decisiones de compra.

Este escenario podría ser posible, en cierta medida. El alto precio del petróleo ya está dando popularidad a otros canales de transporte alternativo, y las cadenas de abastecimiento han tenido que diversificarse para superar los fallos de entrega y el cambio climático. En lugar de grandes centros de distribución, se implantarán de nuevo los pequeños sistemas de venta locales.

4. Estoy en tus manos
El mundo de 2020 será una economía que se recupera lentamente de la recesión, en la que se establecen fuertes identidades nacionales y los grandes negocios tienen que seguir unas guías medioambientales impuestas por los gobiernos centralizados. Las compras se harán en las marcas de confianza y los consumidores no tendrán ningún problema al compartir sus datos personales con las marcas. Entre los productos más populares: comidas preparadas por el supermercado local en el que utilicen cualquier cosa que te apetezca de la tienda, electrodomésticos arrendados por las tiendas, y productos de salud personalizados.

Un escenario a lo 1984, pero en el que el Gran Hermano, por ahora, se plantea como algo positivo. El transporte seguiría siendo un problema, ya que no sería muy diferente del de hoy en día, y la congestión del tráfico y el precio de la gasolina seguirán siendo un serio problema.

 

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