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Los 10 rituales diarios de los "cerebritos" de la productividad

Los 10 rituales diarios de los "cerebritos" de la productividadLas mentes más brillantes de la historia de la humanidad no se ganaron el apelativo de brillantes a golpe de “relámpagos” creativos (y fortuitos).

Quienes realmente presumen de inteligencia y dan buena prueba de su privilegiado intelecto en todo aquello que hacen suelen ser también auténticos maestros de la productividad, la cual son capaces de optimizar hasta límites insospechados.

Aunque cada uno ejercita la productividad como buenamente puede, posar la mirada en los trucos productivos de la gente más inteligente es extraordinariamente revelador.

Si examinamos, por ejemplo, los hábitos productivos de tres mentes de probadísima brillantez (Sigmund Freud, Benjamin Franklin e Immanuel Kant), detectaremos algunos rituales diarios dignos de ser copiados vilmente. Inc. repasa a continuación algunos de los rituales diarios de estos tres genios:

1. Duerma una cantidad apropiada de horas
La mayor parte de la gente inteligente reconoce la vital importancia del sueño para mantener altos los niveles de energía (tanto física como mental) a lo largo del día. Kant y Franklin dormían, por ejemplo, de 7 horas. Algo menos le dedicaba al sueño Freud, que caía en los brazos de Morfeo durante periodos de no más de 6 horas.

2. Dé importancia a los tiempos de transición por la mañana temprano
Las rutinas matutinas tienen un impacto absolutamente determinante en nuestro estado mental (tanto para bien como para mal). Todas las mañanas Franklin se tomaba, por ejemplo, la molestia de reflexionar sobre sus objetivos de cara al resto del día, mientras que Freud hacía mucho hincapié en el desayuno para afrontar la jornada lleno de energía. Por su parte, Kant comenzaba la mañana bebiendo un té, meditando y fumando su inseparable pipa.

3. Designe horas específicas para su principal objetivo
Kant invertía un mínimo de 4 horas al día escribiendo y departiendo con Joseph Green para dar fuelle a los pensamientos que bullían permanentemente en su cabeza. Franklin dedicaba 8 horas al día a intereses de lo más variados (desde el lenguaje a la ciencia). Y Freud, inmerso siempre en su trabajo, invertía una media de 10 horas al día psicoanalizando pacientes.

4. Encuentre un equilibrio óptimo entre “inputs” y “outputs”
Benjamin Franklin pasaba 9 horas al día haciendo cosas que le proporcionaban energía y sólo 8 horas (no más) involucrado en tareas que le robaban la energía previamente generada. Por su parte, Freud y Kant preferían invertir entre 11 y 12 horas y dedicar entre 5 y 6 horas a actividades encaminadas recargar la energía (sin contar con el sueño).

5. Minimice las distracciones (en particular las de índole digital)
Las personas inteligentes rehúyen en su mayoría del multitasking (injustamente lisonjeado) y tratan de concentrarse (al 100%) en una única cosa a la vez.

6. A quien madruga Dios le ayuda
Aunque madrugar no es necesariamente lo mejor en términos productivos, lo cierto es que ni a Freud ni Franklin ni a Kant se les pegaban las sábanas. Kant y Franklin comenzaban su jornada a las 5 de la mañana y Freud a las 7 de la mañana.

7. Priorice los descansos para aliviar la presión y recargar las pilas
Entre paciente y paciente Freud se concedía siempre algo de tiempo para relajarse. Y Kant y Franklin disfrutaban leyendo, comiendo y escuchando música para llenarse de energía.

8. Haga ejercicio a diario (aunque sea sólo durante una hora)
Freud y Kant acostumbraban a dar largos paseos por la tardes para resetear sus lúcidas mentes. Menos amigo del ejercicio físico era, sin embargo, Franklin, que padecía sobrepeso.

9. Maximice sus horas más productivas por la tarde y por la mañana
Hay determinadas horas en las que, por la razón que sea, somos más productivos que en otros momento del día. Por eso, es tan importante poner nombres y apellidos a tales horas y exprimirlas al máximo.

10. Simplifique lo máximo posible su horario
Los horarios de Freud, Franklin y Kant se caracterizaban por su pasmosa simplicidad. Y no sin motivo porque todos sabemos que la simplicidad se traduce en velocidad. Razón de más para que estos tres genios trataran de erradicar la complejidad de sus vidas.

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