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Por qué el mejor talento abandona las empresas

11 razones por las que el mejor talento se larga con viento fresco de las empresas

Hay empresas en las que las fugas de talento están a la orden del día. Y no siempre por los motivos más obvios (un jefe horrible, por ejemplo), sino por razones más silentes pero no menos siniestras.

talentoA muchas empresas el mejor talento se les escapa lamentablemente entre los dedos. Y los buenos empleados no siempre deciden poner tierra (laboral) de por medio por razones más o menos típicas (un jefe terrible, salarios bajos, continuas faltas de respeto o simplemente ausencia de oportunidades para crecer profesionalmente)

En la fuga de cerebros dentro de las empresas inciden también motivos tan silentes como siniestros en los que las compañías harían bien en fijarse si no quieren quedarse compuestas y sin talento. Estos que recoge a continuación Inc. son probablemente los más comunes:

1. Solo son ascendidos aquellos que se ajustan a un perfil muy concreto

Si el empleado siente que en la empresa que le tiene en nómima solamente son merecedores de ascensos y promociones tipos muy específicos de personas sin que tenga cabida nadie que se salga de ese perfil, la insatisfacción laboral (emanada de la injusticia) no tardará en plantar en él su simiente.

2. Está bien asumir riesgos (hasta que algo sale mal)

Cuando un líder anima a sus empleados a asumir riesgos y después los abronca por atreverse a arriesgar y no ganar, estamos claramente ante un comportamiento que repele al mejor talento (y de manera extraordinariamente eficaz además). Si en una compañía se espolean los riesgos, se deben sentar antes las reglas por las que deben regirse tales riesgos. De lo contrario, no tardará en aflorar la frustración.

3. Los empleados pueden hablar (si sus opiniones coinciden con las de sus jefes)

Un jefe que anima a sus empleados a alzar la voz y expresar sus opiniones pero no reacciona bien a sus pareceres si estos son contrarios a los suyos propios es veneno en estado puro.

4. La compañía se rige por el lema "hacer más con menos" (de manera constante)

En empresas deficitarias en cuanto a recursos este lema es casi inevitable, pero reproducirlo en bucle y sin ningún tipo de pausa desmoraliza a la larga a los empleados.

A veces (no siempre) para hacer más se necesita más y las empresas que no lo entienden están abocadas a perder tarde o temprano a parte de su plantilla.

5. El jefe desconfía de las bondades del trabajo remoto

Un jefe de la vieja escuela que está convencido los empleados que no están en la oficina no trabajan termina "quemando" a la larga a su plantilla, a la que debería ofrecer mayor flexibilidad y brindar la posibilidad de apostar de vez en cuando por el trabajo remoto.

6. Suben posiciones quienes dejan cadáveres a su paso

En algunas empresas las puñaladas traperas entre empleados con el último objetivo de conseguir ascensos están no solo a la orden del día sino que forman, de hecho, parte del manual no escrito de la compañía para subir en la escalera corporativa. En una cultura empresarial donde la competencia entre empleados es tan sanguinariamente feroz no tarda en haber bajas.

7. El aprendizaje y el crecimiento corren a cuenta del empleado

Aquellas empresas que no se preocupan por agasajar a sus empleados con oportunidades para aprender y crecer en el plano profesional se quedarán tarde o temprano si sus trabajadores más talentosos. El talento, al fin y al cabo, hay que cultivarlo.

8. Ausencia total de feedback positivo por parte de los superiores

Cuando de boca de un jefe brotan única y exclusivamente críticas y los elogios (aunque tibios) brillan totalmente por su ausencia, la moral de los empleados (y su talento) se van lógicamente al garete.

9. La ineptitud no se gestiona adecuadamente

A los trabajadores poseedores de gran talento les molesta lógicamente (y con razón) que en su equipo haya ineptos a los que nadie se preocupa de enderezar.

10. El jefe dice confiar en el empleado, pero debe verificar todo lo que hace

Los líderes que se jactan de ofrecer grandes niveles de autonomía a sus trabajadores y aun así son incapaces de quitarles los ojos de encima incurren en el peor tipo de "micromanaging".

11. Si el trabajador está aún despierto, es que está disponible

En ocasiones molestar al trabajador fuera de su horario laboral es inevitable (cuando hay que atajar de manera urgente un problema imprevisto, por ejemplo), pero hacerlo por norma hace caer al empleado en las garras del síndrome de "burnout".

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