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12 características que distinguen a los emprendedores "pata negra" de los del montón

emprendedorMuchos fantasean con lanzar su propia startup. La pregunta es: ¿De qué pasta están hechos los emprendedores? ¿Qué se necesita para liarse a la manta a la cabeza y lanzarse al ruedo del emprendimiento?

En muchísimas ocasiones la que marca la diferencia entre una startup de éxito y otra que fracasa es algo tan simple y tan crucial la paternidad (o la maternidad) de la compañía.

Si hacemos caso de la publicación alemana especializada en marketing y tecnología T3N, para tener madera (de verdad) de emprendedor, debemos atesorar las siguientes cualidades:

1. Perseverancia
La perseverancia es esencial en un universo, el de las startups, en el que nada transcurre según lo previsto. Los emprendedores viven con la inseguridad pegada a ellos como una lapa. Y no pueden permitirse el lujo de rendirse a la primera de cambio. La embarcación zozobrará muchas veces, pero el capitán de barco (es decir, el fundador) deberá aferrarse al timón como a un clavo ardiendo y luchar para que el navío no se vaya a pique.

2. Confianza en uno mismo
La confianza en uno mismo es quizás la cualidad más importante que debe guardar bajo llave un emprendedor. Quien cree en sí mismo y en sus propias ideas, está más preparado para lidiar con los contratiempos (que muchas veces toman la forma de críticas) y también para desarrollar una gran capacidad de convicción. Las personas con gran confianza en sí mismas no son además nada tímidas a la hora de tomar decisiones y acostumbran a adelantarse con sus acciones a sus competidores.

3. Capacidad de adaptación
La capacidad de adaptación es vital para hacer frente a los inevitables cambios de planes hay en el universo del emprendimiento. En una startup los planes no son estáticos, son dinámicos y mudan constantemente de piel.

4. Apertura
Los emprendedores de éxito son sinceros consigo mismos, son conscientes de que no son dueños de la verdad absoluta y por eso están muy abiertos a escuchar aquello que tienen a bien decirle quienes están a su alrededor.

5. Motivación
Un emprendedor debe estar preparado para que mil y una contrariedades le “tumben”, pero si está realmente motivado y cree en lo que hace, se levantará una y otra sin apenas despeinarse. La motivación de un emprendedor de éxito le lleva a trabajar duro (más duro que los demás) y ahí radica precisamente el secreto de su éxito profesional (y también de su fracaso a nivel personal). A los emprendedores “pata negra” se les da habitualmente mal conciliar vida laboral y personal.

6. Creatividad
Un emprendedor de éxito es dueño de ideas inteligentes y deliberadamente diferentes de las que tiene el resto. Y no sólo eso. Una vez tiene una idea entre manos, es capaz de moldearla y desarrollarse no perdiendo en ningún momento de vista lo que hay en el horizonte.

7. Disposición al riesgo
Los emprendedores felizmente casados con el éxito no tienen miedo al riesgo y no se lo tienen porque sean necesariamente unos inconscientes. Evalúan los riesgos, pero si están firmemente convencidos de que pueden regatearlos, se lían la manta a la cabeza y siguen adelante.

8. Responsabilidad
Un buen emprendedor es consciente de su propia responsabilidad. Y utiliza el dinero que tiene (a veces) a manos llenas no para comprar mansiones y coches de lujo sino más bien para que la empresa que tiene entre manos pueda seguir pegando el estirón. El dinero no es en realidad lo que mueve a un emprendedor de éxito. Le mueve la responsabilidad para consigo mismo y  para con su empresa.

9. Empatía
Para un emprendedor ser empático es importante no sólo a la hora de tratar con sus propios trabajadores y sus socios sino también con los huesos más duros de roer: los inversores. La empatía es asimismo una cualidad ineludible para ponerse en los zapatos del consumidor y dar a éste lo que necesita.

10. Pasión
Un emprendedor que contempla su idea con ambivalencia y con un entusiasmo meramente tibio, tienes muchas papeletas para estrellarse. La pasión es esencial para sacar fuerzas de flaqueza cuando la idea del emprendedor se queda varada (que se quedará).

11. Modestia
Un buen emprendedor es consciente de que su éxito echa raíces en su propia ambición y perseverancia, pero también en los mentores y empleados que en le han acompañado en su viaje hacia al triunfo empresarial.

12. Olfato para las oportunidades únicas
De nada sirve estar pertrechado de una buena idea y creer en ella con apasionamiento, si después no somos capaces de reconocer las oportunidades que tenemos delante.

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