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12 malos hábitos que están devorando a mordiscos su productividad

productividadLos malos hábitos nos lo ponen muy fácil a la hora de caer en sus zarpas, pero después nos cuesta Dios y ayuda quitárnoslos de encima.

¿Lo peor? Que en ocasiones somos víctimas de esas auténticas sanguijuelas que son los malos hábitos sin ser siquiera plenamente conscientes de ello.

A nadie le gusta estar a merced de un mal hábito y más si ese mal hábito socava algo tan importante como la sacrosanta productividad. Pero antes hay que poner nombres y apellidos a los malos hábitos que "matan" la productividad, algo que nosotros ya hacemos por usted con la inestimable ayuda de HubSpot:

1. Empezar la mañana con prisas
Mucha gente acostumbra a comenzar su jornada laboral diaria con toneladas y toneladas de adrenalina y aterriza en la oficina literalmente con la lengua fuera. Y ese frenesí es “criptonita” en estado puro para la productividad. De hecho, hay varios estudios científicos que sugieren que lo ideal para sacar todo su jugo productivo a las jornadas laborales es iniciarlas con entre 10 y 30 minutos de meditación.

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2. Saltarse el desayuno
Aunque es un hábito absolutamente “criminal”, muchísima gente inicia su jornada laboral sin haberse metido un desayuno mínimamente decente entre pecho y espalda. No desayunar pone por los suelos nuestros niveles de azúcar en sangre y esa ausencia de glucosa nos hace sentirnos cansados, apáticos e irritados. E intentar engañar los niveles de azúcar en sangre con un café (más solo que la una) tampoco basta. Un desayuno verdaderamente saludable (y potenciador de la productividad) debe ser rico en proteínas, vitaminas, minerales y fibra.

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3. Abordar primero las tareas más fáciles
Hincarle primero el diente a las tareas más “facilonas” es sumamente tentador, sobre todo cuando un proyecto particular difícil (y retorcido) está asomando en el horizonte. Sin embargo, la fuerza de voluntad es un recurso lamentablemente finito que se va agotando en el transcurso del día. Y por eso en términos estrictamente productivos es mejor empezar con las tareas difíciles primero y dejar las más fáciles para el final.

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4. Leer y responder emails tan pronto como llegan a la bandeja de entrada
Se supone que el correo electrónico es para nosotros una valiosa “muleta” en el trabajo, pero también es una poderosa fuerza distractora que deja hecha añicos nuestra productividad. Por eso, cuando un email asome en su bandeja de entrada, no se precipite a responderlo si no es verdaderamente urgente. Deje los emails que no requieren una respuesta urgente para más tarde (un momento en el que esté menos ocupado) y aprenda a delegar en otras personas para responderlos.

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5. Mirar constantemente las notificaciones en Twitter, Facebook y otras redes sociales
¿No puede dejar de mirar las notificaciones en sus redes sociales? No se preocupe, no está enfermo ni nada parecido. Simplemente es presa de una urgencia psicológica (demostrada científicamente) que le obliga a estar comprobando constantemente las actualizaciones en los social media. ¿Lo mejor? Desconecte las notificaciones en su navegador y su productividad subirá como la espuma.

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6. Tener el teléfono siempre a nuestra vera
Más allá de las redes sociales, son también glotones como ellos solos (devorando la productividad) los teléfonos móviles. Un estudio publicado en 2015 por la publicación Journal of Experimental Psychology concluyó que las personas que están muy concentradas en una determinada tarea y son interrumpidas por alguna notificación en su teléfono móvil son tres veces más propensas a cometer errores.

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7. Navegar sin ton ni son en la red de redes
Seguro que ha experimentado esta sensación en más de una ocasión. Ha buscado algo en internet (relacionado con su trabajo), ha pulsado atraído como un imán el link de “artículos relacionadas” y se ha pasado horas leyendo tonterías (o al menos nada valioso en términos productivos). Intente poner coto a este hábito tan malsano echando mano de la extensión para Google Chrome StayFocusd.

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8. Almorzar frente al ordenador
Más allá de denotar ciertas características antisociales, comer frente al ordenador es malo para el pensamiento, es malo para la creatividad, es malo para la productividad y es también una auténtica puñalada a nuestro cuerpo. La ciencia demuestra que hacer una pausa a mediodía obra el milagro de rejuvenecer la mente que hemos estado castigando durante toda la mañana y hace mucho más por nuestra productividad que triturar la comida con el ordenador como único compañero de mesa.

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9. No escuchar
No escuchar (y estar permanentemente en la Luna de Valencia) se traduce en tiempo que tenemos que invertir en informarnos a posteriori de aquello que nuestros eternamente despistados oídos no han tenido a bien oír, y daña gravemente nuestras relaciones interpersonales.

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10. Decir “sí” a toda reunión que se nos ponga por delante
Nada interrumpe más nuestros flujos de trabajo que una reunión, en particular una reunión absolutamente innecesaria. De media una persona invierte la friolera de 31 horas al mes en reuniones. La próxima vez que concierte una reunión, asegúrese de que ésta es totalmente necesaria y de que quienes acuden a ella van de verdad preparados.

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11. Enarbolar la bandera del multitasking
El multitasking parece inevitable en la era digital, pero lo cierto es que varias investigaciones demuestran que esta práctica nos hace menos eficaces, aumenta los errores y el estrés y cuesta a la economía mundial nada más y nada menos que 450.000 millones de dólares al año. En realidad sólo el 2% de la población es capaz de hacer un uso verdaderamente eficiente del multitasking. Para el 98% restante de los mortales el multitasking se traduce en ser un 40% menos productivos y en cometer un 50% más errores.

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12. Trastear con el móvil en la cama antes de dormir
Varios informes científicos han demostrado que las personas que tiene la fea costumbre de juguetear con el móvil antes de conciliar el sueño duermen bastante peor que las que no se exponen a “juguetitos” electrónicos antes de caer en los brazos de Morfeo. La luz emitida por el móvil y otros gadgets electrónicos engaña a nuestro cerebro, le hace creer que es de día y por eso nos cuesta conciliar más el sueño.

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