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12 motivos por los que no te han contratado después de una entrevista

12 motivos por los que no te han contratado después de una entrevistaA nadie le gusta que le rechacen, y esto se torna especialmente cierto cuando hablamos de entrevistas de trabajo… decepción, culpabilidad y rabia que muchas veces pueden limar la paciencia de cualquiera. Si eres candidato, la peor parte suele ser no saber qué ha fallado o qué puedes mejorar para próximas entrevistas. Para el entrevistador, tener que rechazar a la inmensa mayoría de candidatos que se presentan para una oferta de trabajo tampoco es plato de buen gusto, y aunque no sienten el mismo nivel de decepción (al fin y al cabo tienen trabajo), también pueden sufrir sorpresas cuando un buen candidato rechaza una oferta, ya que rara vez ofrecen explicación de ningún tipo o no cuentan toda la verdad.

Si alguna vez el rechazo de una oferta de trabajo te ha dejado torcido – ya seas entrevistador o entrevistado – hay multitud de razones por las que puede ocurrir. Vamos a echar un vistazo a las 12 más comunes por las que se rechazan candidatos y ofertas de trabajo.

  1. Estás cortado por el mismo molde que otros candidatos

¿Qué te diferencia del océano de candidatos que quieren conseguir el mismo trabajo que tú? Si no destacas del resto de alguna manera, tus posibilidades de conseguir el trabajo se reducen drásticamente. Es importante demostrarle al entrevistador qué te convierte en la mejor opción, así que si quieres brillar con luz propia durante la entrevista, ¡asegúrate de destacar cualquier habilidad especial o proyectos significativos en los que has trabajado!

  1. Has sido muy insistente después de la entrevista

No pasa nada (y de hecho es recomendable) si haces un seguimiento de la oferta de trabajo después de la entrevista, pero hay un límite que, de cara a tu entrevistador, es mejor no cruzar. Mostrar interés siempre es positivo pero ponle freno a la frecuencia con la que les contactas y procura no pasar del mensaje semanal a no ser que te haya dado otros plazos. Ten en cuenta que los responsables de Recursos Humanos ya tienen su porción de estrés y, si están en proceso de encontrar al trabajador idóneo para el puesto, no tiene mucho sentido que te conviertas en ‘esa persona’ que escribe cada dos días, porque probablemente te acaben descartando para el trabajo.

  1. La cultura corporativa de la empresa no te convencía

Aunque la empresa tenga prestigio y el salario sea correcto, eso puede no ser suficiente para algunos candidatos. La cultura corporativa y la filosofía de la empresa son un factor importante a la hora de considerar un puesto, y cuando aceptas un trabajo también te tienes que plantear cómo va a ser el día a día en la empresa y si a largo plazo te compensa.

  1. No mostraste suficiente interés

Por otro lado, tan malo como pasarse de insistente después de la entrevista es no mostrar suficiente interés por el puesto. No es que tengas que parecer entusiasmado con cada característica del trabajo, pero ¿por qué iba a querer contratar una empresa a alguien que no parece estar interesado en ello?

  1. El salario es demasiado bajo

Trabajar para una empresa de la que siempre has querido formar parte puede que sea uno de tus objetivos principales. Ya es suficientemente duro trabajar para una gran empresa como para no cobrar lo suficiente y poder pagar tus facturas, y en algún momento te cansarás de trabajar para alguien que no te paga lo suficiente y tu productividad no será la máxima que podrías ofrecer con otras condiciones. Si sientes que el salario no se ajusta a las características del trabajo y a tus responsabilidades, dilo claramente desde el primer día.

De todos modos, si tus jefes no te pagan lo suficiente y en un momento dado necesitas un dinero extra para cubrir un gasto concreto te recomendamos recurrir a préstamos rápidos para no tener que renunciar a nada ni tirar de ahorros.

  1. El trabajo es distinto a lo que ofertaban

Algunas empresas están tan desesperadas por encontrar candidatos para un puesto que colarán una o dos mentiras en la descripción del trabajo. Una vez los candidatos que están interesados responden a la oferta y van a la entrevista, el engaño se hace evidente y muchos preferirán rechazarla: “Si no son sinceros conmigo en la propia descripción del trabajo, no me quiero imaginar después…”

  1. Te has presentado a un puesto para el que no estás cualificado

Una de las quejas habituales que tienen los responsables de Recursos Humanos es que haya candidatos con un perfil que evidentemente no encaja con el trabajo ofertado. Una jugada como esta te puede costar trabajar para esa empresa en el futuro, así que procura no enviar tu currículum cuando sabes que no encaja con el puesto (y sobre todo no irritar a la persona de la que depende tu contratación).

  1. Te centraste demasiado en lo que tú querías del trabajo

Por si no habías caído en ello, la entrevista de trabajo no trata tanto de ti como de lo idóneo que eres para el trabajo. Tu mejor opción es centrar tus esfuerzos en explicar a tu entrevistador qué puedes hacer para ayudar a la empresa a ir hacia donde quiere ir. Lo que tú buscas en el trabajo es importante, pero no debería dominar la conversación ya que tu entrevistador podrá entender que no tienes el perfil necesario para trabajar con fluidez en un equipo. Escucha con atención a las preguntas que te hace el entrevistador para poder dar respuestas relevantes y que la entrevista siga su rumbo.

  1. Exageraste tus capacidades

Tan malo como presentarse a un puesto para el que no estamos cualificados es exagerar tus habilidades en el currículum. Mentir sobre tus habilidades o trabajos anteriores muy probablemente te costará el trabajo y no es nada recomendable, ya que tienes que ser capaz de demostrar cada detalle de tu currículum y si tu entrevistador encuentra discrepancias no se lo va a pensar dos veces y dejará de tenerte en cuenta para el puesto.

  1. No te habías preparado la entrevista

Incluso en el caso de que tengas un talento extraordinario, no es buena idea ir a una entrevista sin prepararla e improvisar una vez allí. Dedícale un tiempo y prepara bien cada entrevista, empezando por una búsqueda rápida en Internet: estudia la página de la empresa para la que quieres trabajar e infórmate sobre su misión, trabajadores y directivos, busca críticas y opiniones de su sector e intenta hacerte una imagen clara de cómo es el día a día de la actividad de la empresa.

  1. Aparece una oferta de trabajo mejor

Aunque podamos pensar que no es tan común, lo cierto es que muchas veces un candidato interesante para una empresa acaba aceptando otra oferta con mejores condiciones en su proceso de búsqueda. Si eres de los que tiene varias ofertas de trabajo, eres afortunado y estás en buena posición para negociar. Aun así, una de las mayores preocupaciones para muchos responsables de Recursos Humanos es que nunca saben si un candidato va a ser atraído por un competidor que ha sido más rápido o ha ofrecido mejores condiciones en su oferta.

  1. A veces no hay conexión

Al igual que es importante que haya conexión en una primera cita, es importante que exista una buena sensación mutua entre entrevistador y candidato. Si no hay ‘feeling’, muchas veces eso significará decirle adiós a la oferta… así que practica y mejora tus habilidades sociales si quieres conseguir el trabajo. ¿El mejor consejo? Sácale punta al lenguaje no verbal y a tu apariencia, ya que ambos son factores esenciales a la hora de considerar a alguien que no conoces.

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