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25 errores muy tontos que cometen (inexplicablemente) hasta los jefes más listos

jefesSer jefe no es fácil. No sólo hay que cargar con muchas responsabilidades sobre las espaldas sino también someterse al constante escrutinio (y hasta la desconfianza) de los subalternos.

Con semejante y casi insoportable presión sobre los hombros, los errores están a la orden del día entre quienes tienen la fortuna (o la desgracia) de tener a un grupo de personas a su cargo.

¿Lo peor de todo? Que de las meteduras de pata no está libre en realidad ningún jefe, ni siquiera quien se jacta de ser más listo. A continuación, y de la mano de Inc., repasamos 25 errores muy tontos que hacen picar el anzuelo hasta a los jefes más inteligentes:

1. Ser incapaz de tomar decisiones y tener permanente en vilo a los subordinados, que no saben muy bien qué derroteros tomar en su trabajo diario.

2. Trabajar con las puertas permanentemente cerradas y no tomarse la molestia de interactuar con los empleados.

3. Romper promesas de forma sistemática y quebrantar así la confianza de los trabajadores.

4. Dar cosas por supuestas y no chequear adecuadamente la situación real (y no supuesta).

5. Colgarse medallas ajenas y reírse, por consiguiente, abiertamente del trabajo de los demás.

6. Creer que una persona por ser jefe tiene el poder de la omnisciencia y lo sabe todo.

7. No imponer reglas claras y dejarlo todo al libre albedrío.

8. Programar reuniones a horas intempestivas (los viernes por la tarde, por ejemplo).

9. Cotillear y dar sin parar a la sin hueso para criticar a otros colegas.

10. No comunicar adecuadamente a los subalternos las tareas encomendadas y los objetivos asociados a tales tareas.

11. Asignar tareas a ciegas, sin tener en cuenta si la persona es o no la adecuada para cumplimentar dichas tareas.

12. Tener muchos secretos bajo llave y negarse a compartirlos con los demás.

13. Hacer un mal uso de los tiempos a la hora de gestionar un proyecto.

14. Estar permanentemente distraído y no escuchar con atención a los empleados.

15. Mostrar una evidente despreocupación y desgana en el trabajo.

16. Intentar aferrarse como a un clavo ardiendo a trabajadores que no lo merecen.

17. Y no cuidar a los mejores empleados (a los tesoros ocultos de la empresa).

18. Promover los problemas (en lugar de alentar su resolución).

19. Hacer gala de manera descarada de prejuicios más que evidentes de índole racista, sexista o de otro tipo.

20. Oponerse al crecimiento profesional de las personas a su cargo.

21. Quejarse permanentemente e inocular a la plantilla el virus de la negatividad.

22. No promover el feedback por parte de los empleados (y tener los oídos tapados ante cualquier sugerencia).

23. Creerse por encima de todas las reglas básicas de comportamiento y dejarse ver bajo el efecto del alcohol y de las drogas en el trabajo.

24. Tener una visión deficiente (y parcial) del trabajo que hay entre manos.

25. Alardear (de codearse con celebridades, por ejemplo) sin ningún tipo de justificación.

 

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