El impacto del coronavirus en el mundo del trabajo

3 cambios impepinables: así lava la cara el coronavirus al mundo del trabajo

El impacto de la pandemia en el trabajo es mucho más profundo de lo que parece a simple vista y va mucho más allá de un mero cambio del lugar en el que se acometen los quehaceres laborales.

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Autor de la imagen: KK R O M A .

El coronavirus ha obligado a la organizaciones abrazar el que es probablemente el experimento social de mayor calado en el universo laboral. Abocadas a cumplir con las nuevas normas de distancia social, las empresas se han arrojado en los brazos del teletrabajo y eso ha tenido un impacto de primerísimo orden en la manera en que trabajan e interactúan entre sí sus empleados.

Sin embargo, el impacto de la pandemia en el mundo del trabajo es mucho más profundo de lo que parece a simple vista y va mucho más allá de un mero cambio en el lugar en el que se acometen los quehaceres laborales.

Muchos empleados están siendo confrontados con tareas que jamás imaginaron que acometerían hace solo unas semanas. Empresas textiles como New Balance y Prada están embarcadas actualmente en la producción de mascarillas y otro material sanitario, mientras que fabricantes automovilísticos como Tesla, Ford y General Motors han reacondicionado sus factorías para fabricar respiradores.

En tiempos de crisis, en los que las marcas deben utilizar la resiliencia y la agilidad a modo de brújula para llegar a no ahogarse en el océano de la incertidumbre, las empresas deben implementar en el plano laboral los cambios que disecciona a continuación Harvard Business Review:

1. Lograr que el trabajo adquiera el estatus de "portátil" a lo largo y ancho de la organización

Dada la situación actual, aquella emanada del COVID-19, es más importante que nunca que las compañías muevan sin vacilación a sus empleados hacia el desempeño de labores absolutamente críticas y que lo hagan enarbolando la bandera de la celeridad y la eficiencia. Bank of America, por ejemplo, ha encomendado a más de 3.000 trabajadores la ejecución de labores con el foco puesto en la atención y al cliente y las pymes (a la luz de la creciente demanda en esta área en particular).

Echando abajo la rigidez de las tareas asignadas a un puesto de trabajo en particular, el talento adecuado y el trabajo pendiente hacen "match" y resuelven en tiempo real los desafíos a los que se enfrentan las organizaciones.

En tiempos de crisis es vital que los empleados pueden llevar a cabo sus labores zafándose (si así es necesario) de rígidas estructuras jerárquicas y burocráticas. Se trata de crear "marketplaces" que puedan nutrirse de trabajadores procedentes de múltiples departamentos para poder acometer los proyectos a ellos solapados.

Tales "marketplaces" se revelan como particularmente útiles no solo en tiempos en crisis sino también en épocas de bonanza económica (cuando hay que cubrir, por ejemplo, la vacante dejada por un empleado enfermo).

Además, adoptando este nuevo enfoque los trabajadores tienen la oportunidad de emprender nuevos retos profesionales y pertrecharse de nuevas habilidades profesionales.

2. Acelerar la automatización

En determinados tipos de trabajo la automatización puede traducirse en mayores niveles de fiabilidad, seguridad y bienestar.

Y pese a que muchos le cuelgan el sambenito de "asesina" de puestos de trabajo, la automatización es absolutamente crucial en momentos de crisis

No pocas empresas han dado alas en los últimos días al uso de software de automatización para monitorizar y controlar sistemas en remoto (y reducir así las posibilidades de contagio en el puesto de trabajo).

Algunas compañías han incrementado asimismo el empleo de herramientas de automatización en sus "call centers" para acelerar así los tiempos de respuesta y liberar a los agentes de tareas de tipo transaccional para concentrarse en lo más importante en estos momentos: responder con empatía e inteligencia emocional a los problemas planteados con el cliente

3. Compartir empleados en intercambios de talento "cross-industry"

Una buena manera de robustecer la resiliencia de las organizaciones y de sus empleados en momentos de incertidumbre es fomentar el intercambio de talento entre industrias que a bote pronto comparten muy pocas cosas en común (o directamente ninguna).

Que los empleados adscritos a industrias particularmente golpeadas por la pandemia como el turismo y la hostelería sean transferidos temporalmente a sectores con una alta demanda en estos momentos (la salud, la logística y el retail, por ejemplo) evita a la empresas daños de naturaleza reputacional y permite que la plantilla pueda seguir desarrollándose profesionalmente.

La cadena de supermercados Kroger ha acogido, por ejemplo, temporalmente en su plantilla a trabajadores de Sysco Corporation, una empresa de restauración fuertemente baqueteada por la crisis del COVID-19.

Hace unos meses, cuando China se enfrentaba a la fase más aguda del coronavirus, muchos trabajadores que se habían visto desposeídos temporalmente de sus funcionales laborales fueron "prestados" a empresas con una elevadísima demanda como Hema, el brazo de alimentación del gigante chino Alibaba. De hecho, a las filas de Hema se unieron cerca de 3.000 nuevos empleados procedentes de más de 40 empresas diferentes.

En tales intercambios de talento las compañías son agasajadas con aquellas habilidades que están buscando puntualmente y los trabajadores, que de otro modo se quedarían compuestos y sin empleo, no se ven excluidos del mercado laboral.

Aunque la pandemia ha sumido a no pocas compañías en una crisis sin precedentes, solapada a ella hay también una buena dosis de creatividad. Y reinventar puestos de trabajo y derribar jerarquías y estructuras laborales es no solo creatividad elevada a la máxima potencia sino también una buena manera de acelerar el futuro del trabajo y plantar los cimientos por los que el universo laboral se regirá en los años venideros.

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