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Cómo utilizar el brainstorming en pro de la innovación

3 técnicas de brainstorming para que "lluevan" las ideas de productos innovadores

Alumbrar ideas de las que puedan brotar en último término productos innovadores es una tarea complejísima que puede, no obstante, ser convenientemente espoleada mediante estas técnicas de brainstorming.

brainstorming

Autores de la imagen: sukutangan

Quizás la técnica más eficaz para levantar los cimientos de una startup exitosa es estar pertrechado de un producto realmente innovador (un logro que parece únicamente reservado para unas pocas y brillantes mentes).

Alumbrar un producto innovador no es ni mucho menos una tarea fácil, pero su concepción puede ser azuzada poniendo sobre la mesa las técnicas adecuadas de brainstorming. ¿El objetivo? Identificar eventuales obstáculos para tomar la senda que conduce a la innovación en su vertiente más excelsa.

Para que las sesiones de brainstorming sean particularmente «lluviosas» desde el punto de vista de la innovación conviene seguir las técnicas que propone a continuación Inc.:

1. Reemplazar la duda por la curiosidad

Los productos innovadores brotan habitualmente de ideas «fuera de la caja». Y como tales a menudo se les cuelga la etiqueta de locos (al menos al principio).

Algunos de los mejores productos de nuestra era (los iPhones, por ejemplo) parecían completamente descabellados antes de tomar forma y aterrizar en el mercado. Y ese es precisamente el arte que hay agazapado en las entrañas de los productos verdaderamente innovadores: que nadie los ha hecho nunca antes.

Por esta razón en el alumbramiento de un producto innovador hay que abrir necesariamente las compuertas de la curiosidad para imaginar productos que habitan a veces a años luz de los confines del mercado actual.

Lo mejor en este sentido es plantear preguntas y volcarse con la misma efervescencia de un niño en el descubrimiento de la innovación.

2. No mirarse en el espejo de la competencia

Una manera muy habitual de engendrar nuevas ideas es contemplar los productos de la competencia y tratar de darles una ligera vuelta de tuerca (en lugar de parir productos 100% nuevos).

Sin embargo, la innovación más pura no emana lógicamente de la copia. Contemplar los productos de la competencia con el ánimo de inspirarse puede traducirse en ciertas mejoras con respecto a los productos clonados, pero no los convertirá innovadores (tanto como para que haya distancia real con nuestros rivales).

El espacio que separa nuestros productos de los de la competencia marca definitivamente la diferencia y hace posible la rentabilidad y la disrupción en último término.

3. Colgarse del brazo del «design thinking»

Una buena forma de crear un producto innovador es aplicar los principios del «design thinking» a la fase de creación.

El «design thinking», un proceso con el último objetivo de resolver problemas de manera creativa y con el foco puesto en los seres humanos, permite a los innovadores atacar los dilemas con los que se ven confrontados desde direcciones completamente distintas a las habituales.

Esta forma de pensar difiere de otras porque los humanos están siempre en el centro. En este sentido, el «design thinking» es sinónimo de un enfoque que orbita siempre en torno a los seres humanos (en torno a sus necesidades en realidad).

Para implementar adecuadamente el «design thinking» hay que comenzar diseñando prototipos del producto y después buscar asesoramiento por parte del público objetivo, cuyo rol es absolutamente crucial en la fase de desarrollo del producto.

 

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