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30 cosas de las que debería divorciarse (urgentemente) para abrazar el éxito

El éxito, tanto personal como profesional, es para algunos una auténtica obsesión. Ni que decir tiene que las obsesiones (por mucho que tengan entre ceja y ceja algo pretendidamente noble como el éxito) no son nunca buenas consejeras.

Aunque muchos crean lo contrario, el éxito rara vez es "hijo" de la obsesión y nace más bien del vientre del trabajo (aquel que cuesta sangre, sudor y lágrimas).

Para ir a la caza del éxito (de una manera sosegada y libre de obsesiones) hay que desembarazarse antes de un puñado de hábitos. Los más nocivos los disecciona a continuación Inc.:

1. Perder el tiempo
El tiempo es un activo valiosísimo que se gasta alegremente y lamentablemente no se recupera jamás.

2. No valorar el dinero
Valorar el dinero (y lo mucho que cuesta ganarlo) es tan importante a la hora de conquistar el éxito como dar al tiempo su justo valor.

3. Creer que el éxito le hará feliz
El éxito no procura de verdad felicidad a quien logra echarle el guante hasta el afortunado aprende a valorar el presente (sin anhelar de manera reiterativa el futuro).

4. Pensar que no está a la altura de los desafíos que tiene por delante
El miedo se traduce en procrastinación y la procrastinación, el afán por posponer “sine die” las cosas, es la enemiga número uno del éxito.

5. Perseguir la felicidad
No hay un camino hacia a la felicidad, la felicidad es en realidad el camino.

6. Infravalorar lo que tiene
Si se toma la molestia de apreciar lo que ya tiene, más cosas buenas acudirán a su encuentro.

7. Restar importancia (y valor) a su actual posición
El victimismo (fruto de las comparaciones, casi siempre odiosas, con los demás) no le acercará al éxito sino más bien todo lo contrario.

8. Compartimentar su vida
Los seres humanos son seres holísticos. Y como tales no pueden cambiar una parte sin modificarlo inevitablemente todo. Por eso no tiene sentido que dividamos nuestras vidas en compartimentos estancos, puesto que todos están en realidad conectados entre sí.

9. Competir con otras personas
Competir constante y brutalmente con los demás le llevará a perseguir objetivos que en realidad no son suyos. Y persiguiendo objetivos ajenos su vida será casi inevitablemente hueca y vacía de sentido.

10. Tratar de tenerlo todo
Cada elección que hacemos tiene un coste. Cuando elegimos, desechamos opciones y hacemos bien en hacerlo así. Es imposible tener todo. Lo verdaderamente importante es tener aquello (mucho o poco) que de verdad nos importa.

11. Olvidar de dónde viene
Cuando saboreamos las mieles del éxito, es fácil olvidar los sacrificios que hemos realizado para llegar adonde estamos y también a las personas que nos han acompañado en el camino. Sin embargo, el éxito huérfano de humildad y gratitud está condenado a mutar en fracaso.

12. Buscar la aprobación de los demás
Para conquistar la cima del éxito deberá hacer lo usted cree que le ayudará a llegar allí, no lo que los demás piensan que podría procurarle triunfos.

13. Dejar que los demás determinen cuánto dinero puede ganar
El futuro (también el que atañe a asuntos de índole pecuniaria) es algo que construimos nosotros mismos, no los demás.

14. Ignorar la visión que tiene de su propio futuro
Las imágenes mentales que formamos de nosotros mismos en nuestra cabeza tienen un impacto determinante en las realidades que nos aguardan en el futuro.

15. Hacer, no ser
Hacer cosas no basta para ganar la batalla del éxito. Para triunfar hay que cambiar también lo que somos. Se trata de lo que hacemos sea un reflejo de lo que somos y no al revés.

16. Creer que el dinero es vil por naturaleza
El dinero no es malvado, es en realidad neutral. Y es un símbolo del valor percibido, del valor que los demás perciben (subjetivamente) en lo que hacemos.

17. Distraerse (de manera perenne)
Todo aquello que se interpone en lo que de verdad nos importa es una distracción y como tal merece ser extirpada de nuestra vida.

18. No dar a la concentración el valor que de verdad merece
En la nueva era digital la red de redes es dueña de un irresistible imán para distraer y hacer perder la concentración a todo aquel que osa incursionar en ella. Y sin concentración estaremos desprovistas de brújula en el sendero (tortuoso) que conduce al éxito.

19. Perseguir objetivos “lógicos”
Las personas con éxito no se conforman con hacer suyos objetivos factibles y hasta cierto punto lógicos. Y van más allá de aquello para lo que están a priori capacitados.

20. Buscar los elogios y obviar las críticas
Los seres humanos buscan activamente aquellas opiniones que confirman sus propios puntos de vista y por eso tienden a “hacerse los suecos” en lo referente a las críticas. ¿El problema? Que las críticas son las que nos ayudan a mejorar y por ende también a conquistar el éxito.

21. Tomar en lugar de dar
En la vida no hay un único pastel cuyo trozo más grande hay que pelear hasta el final. Hay infinitos pasteles. Y si tales pasteles nos resultan insuficientes, siempre podemos hacer más (con la inestimable ayuda de los demás).

22. Crear aquello que cree que debería crear
Aquellas ideas que brotan de su mente deben sobre todo y ante todo estar en consonancia con lo que de verdad quiere y no tanto con lo que los demás desean.

23. Buscar la próxima oportunidad
En lugar de aguardar a la oportunidad perfecta (que puede que nunca llegue), convierta lo que ya tiene entre manos en la oportunidad (con mayúsculas).

24. Esperar para empezar
El éxito no espera a los que se hacen los “remolones” y posponen eternamente aquello que saben que es necesario para triunfar.

25. Seguir las reglas (a rajatabla)
Las ruptura de las reglas es necesaria para evolucionar. Y para romper las reglas se necesitan ingentes cantidades de fracasos (y mucho arrojo para toparse de bruces una y otra vez con múltiples reveses).

26. Perder de vista los pequeños logros
Los grandes éxitos son en realidad pequeños logros encadenados (cuyo valor no hay jamás que subestimar).

27. Contemplar el trabajo como un “trabajo” (sin más)
Un trabajo tendrá más oportunidades de prosperar si lo contempla como una suerte de arte, no como un trabajo corriente y moliente.

28. Dejar que los demás decidan cómo debe ser su trabajo
No debería preocuparse tanto de la manera en que su trabajo es percibido por los demás como de crear aquello en lo que de verdad cree.

29. Infravalorar el pasado
Nuestras circunstancias presentes no son sino un reflejo de nuestras decisiones pasadas. Y por mucho que algunos les pese el pasado desempeña un rol absolutamente fundamental en nuestro pasado y nuestro futuro.

30. Creer estar siempre un paso por detrás de los demás
Cuando nos creemos a nosotros mismos a años luz de los demás, tendemos a darnos por rendidos antes siquiera de tomarnos la molestia de batallar.

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