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Los 4 "Freddy Kruegers" más sanguinarios de la creatividad

creatividadAunque algunos se precian de ser lobos solitarios de la creatividad, lo cierto es que en el universo laboral este músculo (la creatividad no deja de ser un músculo) se ejercita habitualmente en grupo.

¿Lo bueno de trabajar en grupo? Que rodeados de otras personas, nuestras ideas lo tienen más fácil para echar brotes verdes porque pueden utilizar las ideas de los demás como abono.

Sin embargo, y como no hay parte buena sin mala, la creatividad en grupo tiene el inconveniente de tener que lidiar a veces con perversos “asesinos”. En los grupos que practican el noble arte de la creatividad se cuelan a veces criminales y estos que desgrana a continuación Inc. son los más comunes (y sanguinarios):

1. El “odiador” de las cosas nuevas
Para ser creativo hay que estar inevitablemente abierto a las cosas nuevas. Por eso aquellos que, apegados a lo que ya conocen, ven en toda novedad una suerte de amenaza, son tremendamente peligrosos en una sesión de creatividad en grupo. Se esfuerzan por descalificar (a veces de manera sorprendentemente razonable) todas las ideas nuevas alumbradas durante la sesión y se las ingenian para contagiar de su negatividad al grupo.

2. El “criticón”
Cuando se trabaja en grupo, la creatividad debe estar abierta a la crítica, pero no a la crítica demoledora (y con afán de hacer daño) sino a la crítica razonada y constructiva. Los “criticones” en realidad no son malos. Son, de hecho, necesarios. Sin una buena “paliza” en forma de críticas, las ideas se quedan estancadas y no prosperan. Los “criticones” se convierten de verdad en un problema cuando vomitan todo el “veneno” crítico que llevan en las entrañas antes siquiera de que las ideas de los demás sean convenientemente expuestas.

3. El “meteprisas”
Las ideas, para llegar a buen puerto, necesitan ser meditadas en profundidad. Si azuzados por un “meteprisas”, cogemos las ideas del árbol de la creatividad antes de tiempo, éstas estarán verdes y serán difícilmente digeribles. En una sesión de creatividad a los “meteprisas” hay que mantenerlos a raya. De lo contrario, exterminarán la creatividad antes de que ésta haya tenido tiempo de madurar.

4. El egocéntrico
A los egocéntricos lo único que les interesa es que su idea, sea buena o mala, sea la ganadora. No se toman la molestia de escuchar y son incapaces de enriquecer con sus propias ideas las ideas de las demás. Están cegados por su gran idea (que posiblemente no sea tan grande después de todo).

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