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Aprendiendo a ser creativo en medio de la monotonía

5 claves para que la creatividad se mantenga frondosa en medio de la monotonía

Lastrados por el estrés y por la monotonía de nuestras vidas en tipos de COVID-19, podemos ver resentida nuestra creatividad. Sin embargo, podemos minimizar los daños si hacemos nuestras estas estrategias.

creatividadDurante los últimos meses, con el coronavirus firmemente apalancado en nuestras vidas, nuestro mundo ha menguado hasta hacerse considerablemente más pequeño. El teletrabajo, ese que otrora era una novedad, se ha convertido en una práctica absolutamente mundana. Los viajes de placer, esos que hasta hace no mucho eran rutinarios (y dábamos casi por sentados), han dejado simplemente de existir. La lista de cosas de la que nos ha privado la pandemia es casi interminable.

Y lo cierto es que la uniformidad y las ausencia de novedad que ha apoderado de nuestra existencia en tiempos de COVID-19 puede afectar de manera muy negativa a la creatividad que hay alojada en nuestras entrañas, esa que nos permite ensamblar viejas ideas para alumbrar ideas de nueva hornada y utilizar la mezcolanza de ideas que emerge de nuestra mente para solventar problemas.

La creatividad echa a menudo brotes verdes cuando es confrontada con nuevas situaciones, las mismas que ha arrebatado de nuestras manos la pandemia. Algo tan aparentemente trivial como tomar una nueva ruta para ir al trabajo o tener una conversación casual con un compañero en el ascensor basta para ejercitar los músculos de nuestra creatividad (ahora algo atrofiada).

Lastrados por el estrés y por la monotonía de nuestras vidas en tipos de COVID-19, podemos ver resentida nuestra creatividad. Sin embargo, podemos minimizar los daños si hacemos nuestras las estrategias que desmenuza a continuación Susan Peppercorn en un artículo para Harvard Business Review:

1. Aprovechar las emociones negativas

No lo parecen a bote pronto, pero las emociones negativas son un componente absolutamente esencial en nuestro "kit" de herramientas de naturaleza emocional. La ira en particular puede ser una fuerza extraordinariamente motivadora, ayudándonos a fijar la atención en actividades muy concretas y espoleando nuestra productividad para alcanzar objetivos específicos.

Cuando somos conscientes de que podemos cambiar las cosas para mejor, el pesimismo puede activar el centro de recompensas de nuestro cerebro.

La ira y la frustración que muchas personas han sentido en sus propias carnes durante los últimos meses como consecuencia del coronavirus lleva a alguna gente a arrojarse con más ímpetu que nunca en los brazos de la creatividad y a tomar caminos (algo más pedregosos) que antaño no se hubiera atrevido a transitar.

2. No olvidarse de expresar las emociones

Diferentes estudios demuestran que quienes se expresan a sí mismos mediante el arte y otras actividades creativas gestionan mejor el estrés y la ansiedad y asisten asimismo a una mejora de su propio estado de salud.

En los difíciles momentos a los que nos ha arrastrado la pandemia acumulamos muchísima carga emocional y es muy positivo liberarla apoyándonos en algún tipo de expresión creativa como la pintura, el teatro de improvisación o el aprendizaje de algún instrumento musical.

3. Aprender a fluir

En algunas ocasiones nos sentimos tan enfrascados en una actividad que llegamos a perder el sentido del tiempo. Esta beatífico estado mental se conoce en términos psicológicos como "flow".

Y quienes practican y dominan ese "flow" dan cuenta también de mayores niveles de creatividad, productividad y felicidad.

Además, aprendiendo a fluir no damos fuelle a nuestra creatividad solo a corto plazo sino también a largo plazo.

Para lograr ese "flow" que tan benéfico resulta para nuestra creatividad debemos pensar en aquellos momentos en los que más predispuestos nos sentimos a perder la noción del tiempo. ¿Es cuando corremos o quizás cuando leemos un buen libro?

4. Ampliar nuestra red de contactos

Cuando nos tomamos la molestia de interactuar con personas de diferentes procedencias y conocimientos dispares, nuestra creatividad se activa.

Y aunque en estos momentos no podemos viajar ni asistir a eventos, podemos interactuar con otras personas también de manera virtual. El coronavirus ha dado fuelle, al fin y al cabo, a los eventos virtuales, que están en la cresta de la ola y se multiplican como setas en toda la red de redes.

5. Pasar tiempo en la naturaleza

Invertir tiempo en la naturaleza nos ayuda a dar brillo y esplendor a nuestro potencial creativo. Cuando salimos al mundo exterior y llenamos nuestros pulmones con aire puro, nuestra creatividad puede pegar una zancada de hasta el 50%.

Estando expuestos a la naturaleza estamos más predispuestos a concentrarnos y persistir (sin decaer en ningún momento) en actividades de tipo creativo.

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