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5 formas de manejar las emociones que caracterizan a un verdadero líder

liderCon el paso del tiempo y a medida que el mercado cambia, también lo hacen los perfiles de los trabajadores.

Y es que, hoy en día, las características que más se valoran a la hora de contratar un trabajador difieren mucho de las de hace dos décadas.

De hecho, uno de las habilidades esenciales de todo buen director nada tiene que ver con el trabajo más práctico sino con la inteligencia emocional.

Así lo asegura un informe del World Economic Forum y es que, saber manejar las emociones en el trabajo es uno de los factores de éxito pues, el descontrol emocional puede afectar de manera negativa al resultado laboral y las relaciones con clientes.

Un líder debe tener el control de las situaciones y las emociones para mantener el equilibrio de una estructura que está completamente en sus manos.

Le mostramos, gracias a Fast Company, 5 maneras en las que los directores controlan sus emociones:

1. Saben cuándo y cómo compartir
Se trata de establecer un equilibrio.

No es necesario mostrarse rígido como una máquina sin sentimientos sino mostrar las emociones en el momento y la forma adecuados para mejorar las relaciones con el equipo.

Hay que valorar, por lo tanto, cada circunstancia de manera habitual y un buen líder sabe qué tipo de actitud o apoyo necesitan los demás en cada momento.

2. Hacen lo correcto y no lo más aplaudido
Sobre todo cuando uno se encuentra ante situaciones difíciles resulta complicado no sucumbir a la voluntad popular.

Sin embargo, un buen jefe de equipo debe saber diferenciar cuáles son las mejores decisiones para el conjunto de la compañía y es sumamente importante tener confianza y valentía para afrontar decisiones impopulares pero efectivas.

3. Siguen su intuición
La mayoría de las veces la respuesta correcta se encuentra en la intuición incluso cuando parece que no hay razón alguna para seguir el instinto.

Cuando no existe una respuesta obvia, ese sexto sentido que aporta la experiencia es la mejor guía para resolver los problemas.

4. Evitan la apatía y la inercia
Todo el mundo tiene malos días en los que se encuentra desmotivado o cansado pero es importante no dejarse llevar por esos sentimientos por el bien común.

Los líderes lidian con estas situaciones y son capaces de dejar a un lado la apatía porque son muchas personas las que dependen de sus decisiones que no deben estar condicionadas por una emoción irracional.

5. Buscan soluciones, no culpables
Ser un líder conlleva tener la responsabilidad, para lo bueno y, sobre todo, para lo malo.

Los malos jefes tienden a culpar a todo el mundo cuando las cosas van mal pero evadir sus responsabilidades no es la solución pues, eso no es liderazgo.

El verdadero líder se pone inmediatamente manos a la obra para buscar soluciones a los problemas y para saber qué ha fallado con el objetivo de no volver a cometer el mismo error en el futuro.

Una vez hecho esto es esencial pasar página, mirar hacia adelante y seguir trabajando por los objetivos.

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