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5 maneras de reparar el "estropicio" que el trabajo inflige a diario a su cerebro

Hay muchísima ciencia (y pseudociencia) sobre cómo trabajar y no acabar muerto de la insatisfacción en el intento. Sin embargo, y pese a que la satisfacción laboral es un auténtico "must" en los tiempos que corren, las empresas parecen no tomárselo muy en serio porque a nivel global, y según los datos que obran en poder de la empresa de investigación de mercados Gallup, sólo el 13% de los empleados dice sentirse a gusto y estar comprometido al 100% con su trabajo.

Y la infelicidad que se respira lamentablemente en muchos puestos de trabajo no tiene necesariamente que ver con el salario. Si hacemos caso de la ciencia, que rara vez miente, la satisfacción laboral está más influenciada por las recompensas internas e intrínsecas que por estímulos de tipo externo y extrínseco.

A diario el cerebro (y el alma) sufren de lo lindo en el trabajo, pero el daño puede ser reparado echando mano de los consejos que disecciona a continuación Weforum.org:

1. La desconexión
Las nuevas tecnologías son, desde el punto de vista laboral, tanto una bendición como una maldición. Son una bendición porque facilitan notablemente algunas tareas y son simultáneamente una maldición porque coartan hasta límites insospechados la sacrosanta (y necesaria) desconexión laboral. “Desenchufar” de vez en cuando de la omnipresente tecnología no sólo aumenta el rendimiento de los trabajadores sino que incrementa la concentración y alienta la colaboración. Si no quiere que su cerebro se “chamusque” irremediablemente a lo largo de su jornada laboral, aparte la mirada de su ordenador (y de su smartphone) y deje que sus ideas se ventilen al aire libre.

2. La libertad
La autonomía es un valor importantísimo para procurar satisfacción a los empleados en su puesto de puesto de trabajo. Un estudio llevado a cabo en 2010 por la Universidad de Exeter (Reino Unido) concluyó que dar libertad a los trabajadores para hacer algo tan simple como poner fotos y plantas en la oficina podía traducirse en un incremento de la productividad del 32%. Gozar de cierta autonomía en el lugar de trabajo incrementa la habilidad de los empleados a la hora de lidiar con el estrés, que es uno de los principales enemigos de la codiciada productividad.

3. La naturaleza
La presencia física de la naturaleza (y de su verdor) en la oficina aumenta de manera notoria la satisfacción y la productividad de los empleados. Un informe publicado en 2010 por la Universidad de Cornell (Estados Unidos) determinó que la presencia de plantas en el lugar de trabajo tenía un efecto balsámico en los niveles de atención de los trabajadores. Y otro estudio, firmado en este caso por la Universidad de Twente (Países Bajos) en 2008, llegó a la conclusión de que las plantas de interior tenían el poder de reducir el estrés de los empleados. Las oficinas cuyas ventanas ofrecen vistas a entornos naturales procuran también mayor bienestar a los empleados que aquellas que brindan única y exclusivamente la visión de parajes 100% urbanos.

4. El movimiento
El sedentarismo, ese hábito del que tanto abusamos lamentablemente en el entorno laboral, es muy pernicioso para la salud. Razón de más para buscar algo de tiempo e intentar movernos y caminar a lo largo de nuestra jornada laboral. De acuerdo con un informe de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), caminar tres veces a la semana durante apenas 40 minutos ayuda a mejorar la conectividad y la función cognitiva del cerebro. ¿La moraleja? No coma jamás delante del ordenador y utilice la valiosísima pausa del almuerzo no sólo para llenar el estómago sino también para dar breves paseos a fin de oxigenar su cerebro.

5. La generosidad
La ciencia demuestra que el acto de dar resulta tan satisfactorio (o más) para quien lo lleva a cabo que para el receptor. Y lo cierto es que la generosidad obra también increíbles milagros dentro de la oficina. Un estudio llevado a cabo en 2013 por UnitedHealth Group dedujo que los programas de voluntariado en el trabajo aumentaban notablemente la productividad, el humor y la satisfacción laboral de los empleados. Y no sólo eso. Un informe alternativo de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos) resolvió que los trabajadores adscritos a programas de voluntariado estaban más predispuestos que el resto a ayudar a sus colegas y a tener mayores niveles “engagement” y se mostraban también menos reacios a abandonar su puesto de trabajo.

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