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6 preguntas aparentemente inocentes que dejarán a su creatividad "decapitada"

creatividad-fbEn el ejercicio de su trabajo los creativos se enfrentan a muchísimas preguntas, tanto por parte de quienes revolotean a su alrededor (no siempre con buenas intenciones) como parte de sí mismos. Las "autopreguntas" son a veces las más peligrosas.

Ni que decir tiene que no todas las preguntas con las que tienen que lidiar los creativos en el ejercicio de su profesión esconden necesariamente dardos envenenados agazapados en sus entrañas, pero hay algunas (muy frecuentes, por otra parte) que son particularmente dañinas porque, bajo una apariencia inocente, son auténticas guillotinas para la creatividad. A continuación, y de la mano de Creative Bloq, repasamos algunas de estas preguntas "asesinas" de la creatividad:

1. “¿Por qué no lo haces de esta forma?”
Esta pregunta aparentemente inocua es peligrosísima porque implica insinuar, sin afirmar, que el interrogado ha desechado el camino de la grandeza y ha tomado en su lugar el camino de la mediocridad y, por ende, del fracaso. Lo mejor es no dejarse noquear por esta pregunta e intentar reformularla de una manera algo menos maliciosa (y más constructiva): “¿Has considerado hacerlo de esta manera?”.

2. “¿Hay investigaciones o datos que respalden tu idea?”
Esta pregunta está diseñada “ad hoc” para “matar” prematuramente ideas que, quizás dejándolas madurar un poco, podrían convertirse en grandes ideas. Que una idea, cuando acaba de salir del cascarón, esté respaldada por investigaciones y datos es no sólo innecesario sino imposible. Hágaselo saber a todo que el que tenga a bien formularle esta pregunta la próxima vez (que la habrá, se lo aseguramos).

3. “¿Por qué tus rivales no lo hacen así?”
Esta pregunta es como decirle a un creativo: “¿Acaso te crees más listo que la competencia?”. Que los demás no lo hagan no significa que algo está destinado a darse de bruces con el fracaso. Ir contracorriente es, de hecho, una excelente manera de innovar y de romper moldes. Que se lo digan, si no, a Apple, que se atrevió a hacer ordenadores diferentes y tiene ahora cada vez más acobardados a los tradicionales PCs.

4. “¿Por cierto, sabías que…?”
Esta pregunta está especialmente formulada para hacer saber al interrogado ("sutilmente") que la idea que ha alumbrado no interesa en realidad lo más mínimo. Y como no interesa, lo mejor es salirse por la tangente y cambiar de tema. Constatar que la persona a la que acabamos de mostrar nuestra idea no siente el más mínimo interés por ésta es duro, pero no por eso hay que desesperar. Es imposible agradar a todos.

5. “¿Me dejas hacerte una crítica?”
Esta pregunta es el colmo de la maldad cuando se formula antes de que el interrogado haya tenido siquiera tiempo de explicar mínimamente su idea. Denota no sólo mala educación, sino bastante “mala baba” y afán de criticar por criticar (sin que haya críticas constructivas de por medio).

6. “¿Me muestras la idea cuando esté en una fase más avanzada?”
Esta pregunta es inquina pura cuando el que la formula sabe de sobra que no hay una versión más avanzada de la idea que tanto le repugna, al parecer, por su tosquedad. Ante este tipo de preguntas debemos responder armados con una buena ristra de argumentos, pero debemos ser cautos y no librar tampoco batallas innecesarias con quienes directamente no lo merecen.

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