Tendencias

6 tipos de música para despertar del letargo a la productividad dormida

musicaA no todos les funciona el truco de encasquetarse los auriculares en las orejas y escuchar música para evadirse el mundo y hacer la productividad que habita en sus entrañas eche brotes verdes como si no hubiera mañana.

Sin embargo, hay varios estudios científicos que demuestran que la música puede obrar auténticos milagros en nuestra productividad. Y si hacemos caso a la ciencia (que rara vez se equivoca), estos son los tipos de música más adecuados para arrullar a la anhelada productividad:

1. La música de Mozart
El denominado “efecto Mozart” sugiere que escuchar la música del afamado compositor austríaco nos predispone a meditar largo y tendido y a hallar (con suma facilidad) soluciones abstractas a problemas lógicos. En el hecho de que la música de Mozart esté tan bien avenida con la solución de problemas lógicos influye un dato: que las piezas del legendario maestro del clasicismo son, además de bellas, también extremadamente matemáticas en la lógica y el escrupuloso orden de su estructura.

2. La música adecuada (para cada uno y para cada momento)
Un estudio publicado en 2014 por la Universidad de Northwestern concluía que escuchar el tipo apropiado de música (para situaciones concretas) podía tener un efecto absolutamente dramático en nuestro estado de ánimo y nuestra disposición a tomar la iniciativa. En situaciones en la que debemos enfrentarnos, por ejemplo, a un importante desafío, la música que se jacta de poderosa puede convertirse en una gran aliada para nuestra nuestra mente (a la que es capaz de contagiar de su misma fuerza).

3. La música instrumental
Un reciente experimento llevado a cabo en la Universidad Estatal de Teneessee puso sobre la mesa unos resultados muy interesantes: aquellos estudiantes que habían preparado sus exámenes escuchando música lírica (acompañada de letra) no habían obtenido resultados tan satisfactorios como aquellos que hincaron codos al ritmo de música de tipo instrumental. La música sazonada con letra puede llegar a entrar en conflicto con las tareas que tenemos entre manos (sobre todo si éstas están directamente relacionadas con el lenguaje) y es, por lo tanto, bastante más proclive a distraer al oyente que la música instrumental.

4. Los sonidos de la naturaleza
En los entornos laborales este tipo de acústica puede tener un efecto balsámico en la efectividad, en la eficiencia y la satisfacción de quien decide convertirla en su banda sonora. Los sonidos extraídos de la naturaleza son perfectos para zambullirse en todo tipo de tareas (tanto de tipo visual como lingüístico).

5. Las canciones deliberadamente optimistas
Las canciones escritas “ad hoc” para despertar el “buen rollo” en quien las escucha son un excelente nutriente para la dopamina, la hormona de la felicidad.

6. La música de videojuegos
La música de videojuegos no es apta desde los luego para todos los gustos (y muy probablemente quienes no sean “gamers” de pura cepa rehuirán de ella), pero lo cierto es que está diseñada específicamente para mantener al jugador metido en el juego durante largos periodos de tiempo, por lo que puede ser también una excelente herramienta para tener de nuestra parte a la productividad.

Te recomendamos

México

School

Podcast

Podcast

Compartir