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Las verdades que nadie espera de los startups convertidas en unicornios

6 verdades que quizás no esperaba de las startups que lucen cornamenta de unicornio

En torno a los unicornios (startups valoradas en más de 1.000 millones de dólares) existen muchísimos mitos capaces de nublar las verdades que diseccionamos a continuación.

unicornios¿De qué pasta están hechos los unicornios? ¿Qué características deben reunir (sí o sí) aquellas startups valoradas en más de 1.000 millones de dólares?

El capitalista de riesgo Ali Tamaseb (que antes de zambullirse en las procelosas aguas de su actual profesión) se ha tomado la molestia de responder a estas y otras preguntas y ha puesto para ello bajo la lupa a 195 unicornios radicados en Estados Unidos a fin de determinar lo que une a todos ellos.

El informe de Tamaseb arroja sobre la mesa datos que no resultan en modo alguno sorprendentes y que están de alguna manera en línea con la sabiduría popular. Que casi el 60% de las startups valoradas en más de 1.000 millones de dólares lleven la rúbrica de emprendedores en serie no sorprende a casi nadie. Tampoco que el 70% de los fundadores sean “superfundadores” (y cuenten con más de un éxito sobre sus espaldas).

En el estudio de Tamaseb hay, no obstante, algunos verdades que desafían la sabiduría popular (que no es ni mucho menos ajena a los fallos). Y las que recoge a continuación Inc. (que cambiarán probablemente su manera de contemplar las startups) son los más relevantes:

1. No son precisos conocimientos previos en un ramo concreto de actividad

Puede que no lo parezca a priori, pero la mayor parte de fundadores de unicornios no tiene experiencia (al menos de manera directa) en el terreno de actividad donde han tenido incursionar con sus startups.

La excepción a la norma es el ramo farmacéutico y “healthcare”, donde el 80% de los fundadores sí dispone de experiencia previa en este sector.

2. Los CEOs de carácter técnico no son necesariamente los más exitosos

De acuerdo con la investigación de Tamaseb, los CEOs (y fundadores) pertrechados de conocimientos técnicos no están necesariamente mejor avenidos con el éxito que aquellos huérfanos de un perfil técnico. El anhelado éxito se reparte al 50% entre unos y otros.

3. Las startups no tienen por qué ser eficientes desde el punto de vista del capital

La eficiencia desde el punto de vista del capital es la cantidad de dinero que una startup necesita invertir para ser capaz de sostenerse con fondos generados de manera interna. En este sentido, una compañía que es eficiente desde el punto de vista del capital invierte poco para después generar muchos ingresos.

Aun así, de acuerdo con los datos manejados por Tamaseb, menos del 45% de las startups con una valoración superior a los 1.000 millones de dólar son eficientes desde el punto del capital.

4. La diferenciación suma, la copia resta

Tamaseb llegó en su informe a la conclusión de que más del 60% de los unicornios presenta un elevado nivel de diferenciación con respecto a las compañías que ya se desenvuelven en su campo de actividad.

En cambio, a aquellas startups que se empeñan en hacer “copy-paste” de manera descarada de otras empresas (bendecidas ya por el éxito) se muestran particularmente débiles en términos competitivos.

5. No hay que ser el primero para alcanzar el estatus de unicornio

Sólo el 30% de las startups analizadas en su informe por Tamaseb pueden presumir de ser las primeras en inaugurar un mercado concreto. Y menos del 40% de los unicornios optó por abrirse paso en mercados con cinco o más competidores.

Muy a menudo las startups que se miran en el espejo de otras utilizan las ineficiencias de aquellas empresas en las que se inspiran para alcanzar el éxito.

6. No hace falta formar parte de una aceleradora de startups para alcanzar el éxito

Las aceleradoras de startups están en boca de todos. Sólo en 2018 hubo más de 1.500 programas pensados para acelerar el crecimiento de empresas de nueva hornada.

Sin embargo, y pese a estar a esta en la sopa, las aceleradoras no son las responsables del éxito de la mayor parte de las startups evaluadas en su informe por Tamaseb.

En este dato (inevitablemente sorprendente) incide una cifra: que el 70% de los fundadores analizados por Tamaseb son “superfundadores” (y no precisan, por consiguiente, de la red de conocimientos y experiencias que ponen a su disposición las aceleradoras).

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