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7 errores muy tontos que están poniendo la zancadilla a su carrera profesional

Quienes son dueños de un intelecto más a menos brillante no se libran en absoluto de cometer errores extraordinariamente tontos.

Incluso aquellos que se precian de ser más inteligentes cometen algún que otro error (soberanamente estúpido) a lo largo de su carrera profesional.

Si quiere dar alas a su carrera profesional, le recomendamos encarecidamente que deje de cometer los errores tontos (pero extraordinariamente comunes) que disecciona a continuación Inc.:

1. Creer que pensar y hablar son la misma cosa
La planificación y la preparación son de suma importancia para saborear las mieles del éxito, pero lo más importante es la acción pura y pura. Las palabras que no se convierten en acciones caen inevitablemente en saco roto (por muy bonitas que éstas sean).

2. Esperar a ser promocionado para asumir labores más complejas
El liderazgo no es ningún título, tampoco ningún cargo. Y tiene que ver sobre todo y ante todo con la acción, con la influencia y con la capacidad para generar resultados. No hay que esperar a que nuestros superiores tengan a bien endilgarnos el título de líderes para ejercer de líderes. Primero hay que liderar. El título de líder viene después (después de haber demostrado nuestra valía como líderes).

3. No comunicarse con claridad
Cuando nos comunicamos con los demás, estamos en la obligación de que el mensaje que emitimos sea convenientemente recibido y comprendido por nuestros interlocutores. Por eso, a la hora de comunicarnos, debemos enarbolar la bandera de la calidad y la simpleza. Cuando la gente nos comprende (sin ningún tipo de interferencia), puede llevar a cabo a acciones y sin acciones (recordemos) no hay éxito que valga.

4. No delegar lo suficiente
En el universo laboral hay muchísimas personas que, convencidas de que son las únicas capaces de hacer bien las cosas, no se atreven a delegar en los demás. ¿El problema? Que quienes así actúan limitan inevitablemente los logros del equipo al que están adscritos. Y los equipos de trabajo deben crecer, no menguar por la renuncia a delegar de algunos de sus miembros.

5. No escuchan el “feedback” de los demás
Si queremos incrementar nuestro rendimiento, necesitaremos inevitablemente algún tipo de “feedback” por parte de los demás. Sólo así podremos poner nombres y apellidos a nuestros aciertos y a nuestros errores. El éxito se consigue poniendo en práctica el método de “ensayo y error” (y aprendiendo, claro está, de las equivocaciones).

6. Esperar a que esté todo pluscuamperfecto para emprender algún tipo de acción
Lo perfecto es lo enemigo de lo suficientemente bueno y si esperamos a que todo esté perfecto, será difícil que consigamos algo. Para hincar el diente al éxito, lo importante es empezar (con algo preparación por supuesto), pero empezar. Si nos zambullimos en la espiral del perfeccionismo, es muy probable que nos quedemos allí atrapados (para siempre) y que seamos incapaces de empezar nada

7. Infravalorar a quienes no son (sobre el papel) tan inteligentes
Que alguien sea huérfano de ciertos títulos académicos no quiere decir que sus ideas deban quedar necesariamente en un segundo plano. En algunos casos la experiencia es mucho más valiosa que la inteligencia. Y aquellos que son conscientes de esta gran verdad (y están dispuestos a escuchar a los demás) están mucho más predispuestos a fundirse en un caluroso abrazo con el éxito.

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